Luis XIV en la corte española de su nieto Felipe V (1701-1715)


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I. INTRODUCCIÓN

             ¿Fue Luis XIV gobernante de facto de España desde 1701 hasta su muerte en 1715? Ésta es una pregunta muy compleja que ha dado lugar a muchas controversias. Responder a esta pregunta de forma rotunda resultaría demasiado aventurado ya que, en historia, no todo es blanco o negro; hay muchos matices e intereses que se entremezclan y que nos impiden emitir juicios absolutos.

            Mi respuesta a esta pregunta es sí, pero no un sí rotundo, este sí tiene menos fuerza en algunas etapas del periodo estudiado, y una fuerza casi absoluta en otras etapas ya que, el periodo que estudiamos, es largo y complicado y es de ingenuidad extrema pensar que la injerencia francesa en los asuntos cortesanos españoles fue continua y de la misma intensidad a lo largo de catorce años.

Varios factores fueron determinantes para hacer posible la intromisión francesa: la juventud, el carácter y la confianza de Felipe V en su abuelo Luis XIV; el estado de guerra en el que se encontraban la monarquía española y la francesa contra la alianza de los que se oponían a la herencia borbónica de Carlos II; y, por último, el interés que podía tener Luis XIV de en el gobierno de España.

            Luis XIV utilizó varios mecanismos de control sobre la propia vida privada de Felipe V y sobre su política: en primer lugar, la abundante correspondencia en la que le daba consejos sobre el gobierno y sobre como debía llevar su vida privada; en segundo lugar, mediante el mando supremo francés sobre las tropas francohispanas se aseguraba el control de las estrategias militares y, de esta manera, conseguía apartar a la alta nobleza española de la dirección del ejército[1]; y, en tercer lugar, gracias a los agentes que colocó en la corte española, pudo controlar la hacienda (Jean Orry)[2], a la reina y la corte (princesa de los Ursinos)[3] y a la corte en general (Amelot)[4].

El objetivo de las páginas que siguen es arrojar luz sobre este tema y emitir mi juicio en base a los estudios de otros autores y a las fuentes documentales. Trataré de analizar cuales fueron los factores que propiciaron la intervención del monarca francés en la corte española y las herramientas que utilizó para llevarla a cabo. Todo esto sin olvidar el periodo histórico en el que están insertos los acontecimientos y que este control de las tareas de gobierno por parte de Luis XIV, como he dicho, no fue continuo y de igual intensidad durante todo el periodo. Por ello, trataré de discriminar las diferentes etapas dentro de este intervalo de tiempo que va desde 1701 a 1715.

II. ANTECEDENTE: LA HERENCIA DE CARLOS II

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            Bien sea por su enfermedad, producida por la endogamia en la familia real española, o por el supuesto “hechizo” al que el rey Carlos II habría sido sometido según las corrientes supersticiosas de la época, éste no podía engendrar un heredero para el trono y las diferentes facciones internacionales se repartían los restos de un imperio en franca decadencia con su rey aún vivo. Franceses, ingleses y holandeses firmaron el 11 de octubre de 1698 en La Haya un acuerdo de reparto según el cual José Fernando de Baviera recibiría los territorios de la península salvo Guipúzcoa, las colonias americanas, los Países Bajos españoles y Cerdeña; el archiduque Carlos recibiría el ducado de Milán; y el Delfín de Francia, Luis, el resto de territorios italianos y Guipúzcoa[5]. Este tratado refleja, en mi opinión, la voluntad de Luis XIV, Gran Bretaña y Holanda de evitar que se rompiera el statu quo que reinaba en Europa, por el cual, la hegemonía estaba, teóricamente, repartida. A las potencias europeas, les ponía muy nerviosas que una misma dinastía controlase dos grandes imperios. Sumado a esto, hay que añadir las pretensiones de algunos de estos estados de ampliar sus territorios a costa de España, y las cláusulas comerciales beneficiosas para Holanda y Gran Bretaña que recogía este acuerdo.

            Maximiliano Manuel de Baviera aceptó, según Calvo Poyato[6], el tratado, ya que, aunque Carlos II había dejado su imperio en testamento a José Fernando de Baviera, era poco probable que se cumpliese ese testamento debido a los intereses que se mezclaban en el contexto internacional. Por ello, Baviera es la que más territorios obtendría según el tratado de la Haya. Leopoldo I del Sacro Imperio, en cambio, rechazó el tratado debido a que él aspiraba a que el archiduque Carlos heredase la totalidad del imperio español.

            Luis XIV, tenía otro proyecto en mente, conseguir que Carlos II se decantase por su nieto Felipe de Anjou como heredero. Para ello el duque de Harcourt, embajador de Francia en la corte española, había comenzado una serie de maniobras para crear entre los cortesanos un partido francés que influyera en el rey para que eligiese al candidato francés. Las posibilidades casi desaparecieron cuando Carlos II escogió a José Fernando de Baviera, el cual, el 5 de febrero enfermó de forma grave y murió el 6. De esta manera, la plaza de heredero volvía a quedar vacante y ya sólo quedaban dos candidatos: Felipe de Anjou por Francia y El archiduque Carlos por el Sacro Imperio.[7]

            Con esta maniobra queda demostrado, en mi opinión, que Luis XIV quería, desde un primer momento, colocar a un Borbón en el trono de Madrid y que, como segunda opción, por si su candidatura fracasaba, firmó el tratado de la Haya para fraccionar y desarticular el imperio español. Para él solo habría dos soluciones: o los Borbones se hacían con el poder en España, o nadie lo conseguiría, para de esta manera evitar que una dinastía distinta, y en especial los Habsburgo imperiales, adquiriera la hegemonía europea con el control de ambos imperios; el germánico y el español.

            A lo largo del tiempo y gracias a la habilidad de Harcourt y a la torpeza del embajador imperial Harrach, el partido francés fue cobrando fuerza ganándose a importantes figuras como el cardenal Portocarrero, don Manuel Arias, y el confesor del rey, Fray Froilán Díaz. Al final, y como era de esperar, Carlos II el 10 de octubre de 1700, en su lecho de muerte, firma ante notario el documento que nombra a Felipe de Anjou sucesor al trono de España con el nombre de Felipe V instándole a que no dividiese sus territorios y a que la corona española y la francesa se mantuviesen siempre separadas.[8] El uno de noviembre murió Carlos II y se leyó su testamento que dejaba claro quién iba a ser su sucesor, sin embargo, era preciso que Luis XIV aprobase el testamento. Otro claro signo del inmenso poder que tenía el monarca Francés, por él tenían que pasar todas las decisiones. La presentación de Felipe V como rey de España se llevó a cabo en Versalles el 16 de noviembre y en ella Luis XIV le dijo: “Se un buen español; este es tu primer deber ahora; pero nunca olvides que naciste en Francia y promueve la unidad de las dos naciones”.[9]

            III. FACTORES DETERMINANTES

 

            ¿Cuáles fueron los factores determinantes que provocaron la intromisión de Luis XIV en la corte española, y de qué manera la propiciaron?

            Estos factores, como ya he dicho con anterioridad, considero que son tres: la personalidad y juventud de Felipe V; la guerra de sucesión; y la voluntad de Luis XIV de intervenir en el gobierno de España. He considerado estos tres factores por parecerme los más importantes y dignos de estudio y los que pueden suscitar un mayor interés.

  1. 1.      La persona de Felipe V

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Felipe V era el segundo hijo del Gran Delfín de Francia Luis y, en consecuencia, nunca fue educado para ser rey. Es más, recibió una educación pésima: “hablaba con dificultad, muy lentamente y con entonación desagradable. Su carácter estaba determinado por una gran docilidad, pero en medio del embrutecido ambiente que le rodeaba, terminaría por convertirlo en un carácter débil, cambiante y poco firme en sus decisiones”.[10] Su padre era apodado el “Gran Delfín” debido a su obesidad, por la cual, su padre Luis XIV le tenía desatendido. En consecuencia, podemos suponer que su referente era su abuelo, el cual gobernaba la corte de manera autoritaria y cuya grandiosidad se aprecia en su apodo: el “Rey Sol”. Lo más probable, en mi opinión, es que para su abuelo, el hijo segundón de su hijo, no fuera nada importante. Nunca hubiera imaginado el destino que le tendría reservado el futuro.

            Según John Lynch las dos pasiones de Felipe V eran el sexo y la religión.[11] Esto tiene como consecuencia la fuerte dependencia de su mujer y de su confesor. Esa dependencia de su mujer es el objeto de una recriminación de Luis XIV: “la reina es la primera de tus súbditos, y en calidad de tal, así como en la de esposa, está obligada a obedecerte”.[12]

            Por último, el rey tenía un desequilibrio mental, producto seguramente de la endogamia, que le producía melancolía aguda, una fuerte apatía y comportamientos extraños que le llevaban a aislarse en sus aposentos dejando únicamente a su confesor que entrase. Esto provocaba frecuentes crisis de gobierno.[13]

            En definitiva, nos encontramos ante un rey que no fue educado como tal, retraído, inseguro, manipulable, poco firme en sus decisiones, obsesionado por el sexo y por la religión y cuyo principal referente era su abuelo. Tras ver esto, no puede extrañarnos que Luis XIV tuviese vía libre y, es más, vía necesaria para controlar las tareas de gobierno de la corte española. Es una vía necesaria porque, tras un cambio de dinastía, en un imperio en decadencia, todo esto unido a una guerra, lo que necesitaba la monarquía española para salvar el obstáculo, en mi opinión, es un gobierno fuerte, decidido y con las ideas claras. Eso no lo podía aportar Felipe V, pero el experimentado Luis XIV, sí.

  1. 2.      La Guerra de Sucesión

 

El bloque pro-Habsburgo se formó en 1701 en la Haya con la firma del tratado de la Gran Alianza entre Gran Bretaña, Holanda y el Sacro Imperio. En realidad, yo creo que realmente las intenciones británicas no eran pro-Habsburgo, sino anti-borbónicas y anti-francesas; ya que entre estos dos países se había dado una fuerte rivalidad durante todo el siglo anterior, y con la Gran Alianza, Gran Bretaña podía conseguir dañar seriamente a Francia. Por otra parte, como he dicho antes, no puede resultar nada atractivo para los ingleses que los Borbones formen un bloque hegemónico europeo que ataque al sistema colonial británico. En cuanto a las intenciones holandesas, lo más probable es  que busquen hacerse con los Países Bajos españoles y, de paso, evitar también la formación de un bloque hegemónico. Sea como fuere, las hostilidades por parte del Imperio comenzaron en 1701 en territorio italiano y se generalizaron con el ataque angloholandés a los Países Bajos españoles.

            En 1703, Portugal se alió con Inglaterra y entró a formar parte de la Gran Alianza mediante los tratados de Methuen del 16 de Mayo y 27 de Diciembre. Esta adición a la alianza le proporcionó una nueva base de operaciones, más soldados a su ejército y otorgó a Inglaterra beneficiosos acuerdos comerciales.[14]

            Del bando borbónico estaban los ejércitos de la corona española y las tropas de Luis XIV. Del lado español, durante la contienda, los efectivos eran escasos: entre 13.000 y 17.000 infantes, y unos 5.000 caballeros.[15] Este ejército solo podía cumplir una función de apoyo, de ahí que el grueso del ejército fueran las tropas francesas. Aquí es donde viene el importante factor del ejército: Luis XIV impuso a sus generales a Felipe V y, de esta manera, controló la estrategia bélica durante la guerra. Los asesores militares de la corte española también estaban enviados desde Versalles, los más importantes eran Puységur, des Pennes y Jean Orry.[16]

            El marqués de Puységur, era mariscal y fue enviado por Luis XIV para dirigir los cuerpos de caballería, infantería y a los dragones; para comprobar los recursos del reino; y para elaborar los planes de campaña. El marqués des Pennes, fue solicitado expresamente a Luis XIV para que fuese un buen ejemplo para el alto mando español por su intachable conducta. Gracias al trabajo de Jean Orry en la administración militar, el ejército se disciplinó más y contó con un buen apoyo logístico, por lo que Felipe V lo envió a Portugal para que se ocupase del abastecimiento de municiones y de la gestión del dinero de las tropas del frente.[17]

            La guerra se desarrolló tanto en territorio peninsular como en territorio centroeuropeo. Las batallas no son el objeto de análisis de este trabajo, por lo que omito hacer referencia a las mismas para evitar desviar la atención del tema principal. Únicamente decir que en 1709 Luis XIV retiró a la práctica totalidad de sus efectivos peninsulares, ya que la guerra estaba suponiendo un terrible esfuerzo para Francia. Este abandono supuso la pérdida de Zaragoza el 20 de agosto de 1710 y de Madrid el 28 de septiembre. Numerosos grandes nobles castellanos enviaron una solicitud firmada de ayuda a Luis XIV que rompió negociaciones con los aliados y envió sus tropas a Valladolid, sede temporal de la corte. Gracias a este apoyo, los soldados de la Gran Alianza pudieron ser desalojados de Madrid y Zaragoza, quedando replegados en Cataluña. La guerra continuó, pero la sucesión borbónica estaba ya asegurada y firmemente asentada en Madrid.[18]

            Con los tratados de Utrecht y Rastadt entre los años 1712 y 1714, el trono madrileño de Felipe V quedaba reconocido por los países de la Gran Alianza a cambio de una serie de concesiones territoriales y condiciones:[19]

  • Gran Bretaña obtiene Menorca y Gibraltar y el asiento de negros.
  • La casa de Saboya obtiene Sicilia.
  • Las Provincias Unidas reciben la barrera flamenca (una serie de fortalezas en los Países Bajos españoles).
  • Carlos VI de Austria obtiene los Países Bajos españoles, el Milanesado, Nápoles, Flandes y Cerdeña.
  • Felipe V renuncia a la herencia de la corona francesa, es más, se establece una cláusula por la cual las coronas de España y Francia no pueden pertenecer a la misma persona.[20]

Este apartado ha ido dedicado a intentar comprender cuál fue la importancia francesa en la guerra de sucesión y hemos observado que su papel fue fundamental. Todo se viene abajo cuando Francia decide abandonar a Felipe V en el esfuerzo de la guerra en la península, llegando los aliados a conquistar Madrid. Sin embargo, la victoria en territorio español se consigue gracias a la reanudación del apoyo militar francés. Esto denota claramente, en mi opinión, que en el nuevo equilibrio de fuerzas europeo que se dará durante el siglo XVIII, para España, será imprescindible el apoyo francés. Para ello, se firmarán los sucesivos pactos de familia, entre 1733 y 1789 que supondrán una fuerte alianza entre las dos coronas borbónicas, y un contrapeso ante el poderío británico que se irá acrecentando durante todo el siglo.

            3. El interés de Luis XIV

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            ¿Qué pretendía Luis XIV con respecto a España? Seguramente lo que pretendía era contar con un aliado donde antes había tenido un enemigo para contrarrestar el poderío marítimo británico. Sería muy aventurado pensar que pretendía la unión de ambas coronas, puesto que debía saber que era algo imposible en aquel momento en el contexto europeo. Tanto Gran Bretaña como el Sacro Imperio y las Provincias Unidas nunca hubieran permitido tal unión, precisamente por eso establecen la cláusula en el tratado de Utrecht que imposibilita a una misma persona a portar ambas coronas.

Otra cosa es que, en el periodo que nos ocupa, de 1701 a 1715, Luis XIV pretendiese mantener un control prácticamente directo sobre la monarquía española a través de la influencia sobre su nieto y de sus agentes en la corte. ¿A qué se debe ese pretendido control sobre la corte? Aquí vuelvo a algo que he mencionado con anterioridad: Felipe V era un rey incapaz e inexperto que necesitaba del consejo y ayuda de los agentes franceses para poder controlar un imperio como el español en un momento tan problemático, como es una guerra de la que ya conocemos su magnitud.

            La postura de Baudrillart, una eminencia en este asunto, en el prólogo del primer capítulo de su Felipe V y Luis XIV, dice claramente: “Nos proponemos estudiar las relaciones que existieron a partir de 1701 entre las dos cortes de Francia y España y mostrar como Luis XIV gobernó durante quince años, el reino de Felipe V, su nieto.”[21]

John Lynch dice en su obra Historia de España. El siglo XVIII: “Luis (XIV)  mantuvo a Felipe y a España bajo estrecha observación durante los nueve años siguientes y situó en la península a una serie de agentes para que ejercieran el control de Francia…”.[22]

            En mi opinión, los movimientos de Luis XIV, como he dicho, avalan esta tesis y habría que estar ciego para no percatarse de que su intención era controlar las decisiones de su nieto.

            IV. HERRAMIENTAS DE CONTROL

 

            Las herramientas empleadas por el monarca francés, en mi opinión, son tres: la correspondencia en la que imperaba a su nieto a actuar de una determinada forma, el control del ejército francohispano, y la colocación de una serie de agentes franceses afines en la corte española. Lo referente al control del ejército no lo trataré más porque ha sido ya analizado en el apartado de la guerra de sucesión, pero los otros dos aspectos son dignos de analizar con cierta profundidad.

  1. 1.      Las cartas reales entre Felipe V y Luis XIV[23]

 

Ante la imposibilidad de conseguir las cartas originales me centraré a modo de ejemplo en las cartas del año 1704, ya que estas son las que analizan varios autores en el libro: La correspondencia entre Felipe V y Luis XIV (I). Las cartas de este año nos pueden servir perfectamente para saber como era la correspondencia entre ambos monarcas durante el periodo estudiado y de qué forma influía Luis XIV en las decisiones de su nieto. Para hacernos una idea de la cantidad de cartas que se envían en este año, hay en total 98 cartas entre Luis XIV, Felipe V y  la reina consorte María Luisa Gabriela de Saboya.[24]

            Según el libro antes citado, Luis XIV en las cartas se cuida de que la reina influyese según sus intereses en Felipe V para que éste siguiese a pies juntillas todos los consejos de su abuelo. Además de esto, el monarca francés en todas las cartas recurre a temas afectivos familiares para lograr que en Madrid se cumpliesen los designios políticos de Versalles.[25] Luis XIV, además siempre apela a los intereses comunes de ambas coronas. En una carta, por ejemplo, le escribe el monarca francés: “Yo no encuentro diferencia entre tus intereses y los míos”.[26]

 

            Otro aspecto en el que se ve la influencia de Luis XIV a través de las cartas es la postergación de la nobleza española y el encumbramiento de la nobleza francesa. Felipe V, por ejemplo, concedió la grandeza de España  a petición de Luis XIV  al mariscal de Tessé. Concedió también la orden del Toisón de Oro al conde de Toulouse, hijo de Luis XIV. Esta situación de enaltecimiento de los nobles franceses se vio agravada por la intención de Luis XIV de que la nobleza española tratase de “alteza” a los príncipes de sangre francesa, lo que generó la indignación de la alta nobleza que solo ofrecía ese tratamiento al rey.[27]

            En el libro de Bernardo Ares se explican más asuntos en los que Luis XIV impone de una forma más o menos sutil su voluntad, como la organización de la administración española y la estrategia a seguir en la Guerra de Secesión. Pero sería pormenorizar en exceso y creo que ya ha quedado bastante ejemplificada de qué manera era utilizada la correspondencia entre ambos reyes.  El control que Luis XIV ejerció fue bastante constante a lo largo de los años con el abundante epistolario entre ambos reyes y la reina, que hay que reiterar que jugó un papel fundamental por la influencia que tenía sobre el rey, la cual he explicado con anterioridad en este trabajo.

 Yo creo que los consejos del rey abarcaban tanto la vida privada como la pública y, posiblemente, hicieron mejorar a Felipe V en su calidad como gobernante, haciéndole adquirir experiencia y conocimientos de gobierno durante casi quince años, aprendiendo del mejor rey que había habido en muchos años, su abuelo Luis XIV. Este aprendizaje lo obtuvo a un precio bastante alto, a cambio de su independencia gubernativa, quedando en la mayoría de los ámbitos de poder subyugado a su abuelo.

 2. Los agentes franceses en la corte española

            No hay duda de que los agentes franceses de la corte española son el brazo ejecutor de Versalles, y de que actuaron de forma efectiva sobre la política de los reyes de España. En este apartado me dedicaré a hablar sobre los agentes que más influyeron en la corte y de que manera lo hicieron. Analizaré a la princesa de los Ursinos, que actuó como camarera mayor de la reina consorte María Luisa Gabriela de Saboya aconsejándola en todo momento y, gracias a la influencia que la reina tenía sobre su esposo, también influyó sobre éste; Jean Orry, que a través de sus reformas en la hacienda consiguió, entre otras cosas, preparar los recursos del estado para el esfuerzo de la guerra; y, por último, la figura de Amelot, que desde el puesto de embajador francés en la corte, aconsejó al rey sobre asuntos de todo tipo, claro está, con la aquiescencia de Luis XIV. Por supuesto, hay muchos más agentes, pero he elegido a estos tres por ser los más importantes y reconocidos en la historiografía.

            2.1. La princesa de los Ursinos

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            Marie-Anne de La Trémoille, princesa de los Ursinos, poco después de enviudar de su segundo marido el príncipe romano Flavio degli Orsini, del que tomó su apellido, fue enviada por Luis XIV a la corte española para que tutelase a la reina María Luisa Gabriela[28] para, de esta manera, instruirle en las funciones propias de una reina manteniendo siempre una armonía entre ella y el embajador francés y evitando que se acercasen a la reina otras consejeras; tanto españolas, como francesas o piamontesas.[29]

            Entre 1702 y 1704 la princesa de los Ursinos consiguió ostentar el poder a través de los reyes de España, marginando a los ministros españoles, y prescindiendo incluso de los embajadores franceses.[30] Esto provocaría una serie de intrigas palaciegas entre diferentes facciones francesas por el control del poder. Por un lado, la princesa de los Ursinos apoyada por Jean Orry, des Pennes, Vazet y el arzobispo de Sevilla; por el otro lado, el cardenal y el abad des Estrées apoyados por el marqués de Leganés y por la condesa de Palma.[31] Para solucionar la disputa, Luis XIV optó por lo más inteligente, en 1704, se los llevó a todos a Francia. De esta manera, acababa de un plumazo, con las intrigas y con el mal que éstas causaban en la administración y en la imagen de la corte. Y, de esta manera, podía hablar personalmente con cada uno de ellos y amonestar a los que él considerase. Los reyes de España solicitaron la vuelta de Orry debido a la buena labor que estaba llevando a cabo en el aprovisionamiento de las tropas en la guerra y de la princesa de los Ursinos para: “poder seguir disfrutando de su compañía y consejos”.[32]

 

            La decisión del rey francés no se hizo esperar y la hizo regresar en 1705. Poco después de llegar se hizo con el control de los nombramientos, colocando a sus adeptos y postergando a sus detractores; y restauró su influencia sobre la reina, y por extensión, sobre el rey.[33] Sin embargo, a partir de abril de ese año, la princesa de los Ursinos tuvo que continuar su actuación junto con el nuevo embajador francés, Amelot. Para llevar los asuntos hacendísticos, volvió a enviar a España a Jean Orry. Éste triunvirato tendría tres objetivos: reducir el poder de los grandes de España en la corte, subordinar al clero y a las órdenes religiosas al estado, y abolir los fueros de la corona de Aragón.

            La princesa de los Ursinos jugó un papel fundamental también en la firma de los tratados de paz de Utrecht y Rastadt, ya que, a estas alturas, la gran mayoría de las decisiones tenían que pasar por ella[34], a pesar de que Luis XIV había decidido ya aflojar el férreo control al que tenía sometido a los reyes.

            La caída de la princesa de los Ursinos se dio en 1714, pero hay bastante controversia entre las razones que provocaron la misma. Los hay que piensan que fue debido a Versalles, que veía que la princesa actuaba más en su propio beneficio que en el de Francia; otros opinan que fue la Inquisición la que, harta de sus intentos de superponer al estado por encima de la Iglesia, provocó su caída; y por último, Baudrillart opina que fue la nueva reina, Isabel de Farnesio la que provocó su caída. La reina consorte veía en la princesa de los Ursinos a una mujer ambiciosa que quería imponer su voluntad al rey y a ella misma, y no estaba dispuesta a ello.[35] Por lo tanto, y por la conocida dependencia de Felipe V de sus mujeres, poco después de su llegada a España, consiguió la autorización del rey para expulsarla de su cargo y mandarla de vuelta a Francia.

            En definitiva, la princesa de los Ursinos tuvo una actuación fundamental en el control de Luis XIV sobre la pareja real, en especial hasta 1709. Esto queda patente en la necesidad que tenían tanto los reyes de España de su consejo, como el monarca francés de su actuación en la corte, cuando poco después de llamarla a Francia la envía de nuevo a Madrid en 1705 ante la petición suplicante de la pareja real. Después de 1709, la princesa seguirá en su puesto de camarera mayor hasta 1714, pero esta vez sin tanta dependencia de Versalles, ya que Luis XIV había decidido dejar mayor autonomía a Felipe V. A pesar de no estar tan controlada por el monarca francés como en años anteriores, no disminuyó su influencia sobre los reyes, que seguía siendo importante. Por último, su caída, en mi opinión, vendría dada por la negativa de la princesa de Parma de ser su marioneta, como lo había sido la mujer anterior de Felipe V,  María Luisa Gabriela de Saboya. Una mujer férrea en sus decisiones que desbanca a otra mujer férrea, pero cuyos años de gloria ya habían pasado.

            2.2. Jean Orry

            Jean Orry estudió Derecho para entrar a trabajar en la administración francesa y tuvo un rápido y espectacular ascenso: durante la guerra de Holanda se ocupó del suministro de municiones al ejército y, en 1700, era ya consejero-secretario de Luis XIV.[36] Tras la llegada de Felipe V a España en 1701, fue enviado por Luis XIV para que inspeccionase la hacienda y la modernizase para poder responder al esfuerzo de una guerra que era ya inminente.[37] Su primera misión fue elaborar unos informes sobre la situación presente de la hacienda real entre 1701 y 1702[38]. Anne Dubet recoge en su libro sobre las reformas de Jean Orry entre 1701 y 1706 cómo llevó a cabo la recogida de información de manera pormenorizada. Las primeras medidas de Orry consistirán en unificar los pagos de las rentas provinciales a la tesorería real, y unificar también los impuestos que el clero debía pagar. De esta manera, la contribución del pueblo se reduciría de 15 millones de libras a 10 millones, revisables en años de prosperidad.[39] Gracias a la unificación del pago, se evita que los impuestos puedan ser arrendados de manera fraudulenta por los señores recaudadores. Además ideó otra medida para compensar lo que se deja de percibir por la alcabala, la subida de las salinas y su unificación en todo el territorio para, de nuevo, evitar fraudes.[40]

            En este punto cabe citar también la reforma administrativa llevada a cabo por Orry. La administración por consejos que había en Castilla era totalmente ineficaz ya que el control de las instancias superiores sobre las inferiores era muy laxo y permitía la malversación de los consejeros.[41] La reforma de 1702 se ocupa de remodelar el sistema por consejos castellano para hacerlo más efectivo y centralizado, al estilo francés.[42] En 1703, Orry realiza la reforma en el gasto militar que ya he citado anteriormente. Ésta permitió una mejora sustancial en el ejército, en su organización y en su aprovisionamiento. Las reformas fiscales y administrativas quedarán aplazadas por la partida de Orry a Francia debido a la intriga de 1704, de la que ya he hablado. Poco después de su regreso a España, Luis XIV dio luz verde a sus proyectos y Orry los puso en marcha. Evidentemente, su finalización efectiva llevaría varios años y serían sistematizadas al final de la Guerra de Sucesión, entre 1711 y 1715.[43]

            Otro aspecto importante de la reforma de hacienda fueron los decretos de Nueva Planta en 1707, que suponían la supresión de los fueros de la corona de Aragón y la equiparación fiscal con la corona de Castilla. Esta reforma no fue llevada a cabo directamente por Orry, porque en esos momentos se encontraba en Francia (volvería a España en 1713), pero, en mi opinión se observa su influencia en esta reforma que supone, como el grueso de sus medidas, la unificación y homogeneización política y fiscal.

             En definitiva, el envío de Orry a España fue una maniobra de Luis XIV para reorganizar política y fiscalmente el reino de su nieto, al estilo francés. Para ello, Orry se alió con personajes franceses muy influyentes de la corte como son la princesa de los Ursinos y Amelot. En buena medida debido a las reformas, se granjeó la enemistad de gran parte de la nobleza castellana, ya que sus medidas suponían una disminución de sus ingresos, pues eran los principales beneficiarios del arrendamiento fraudulento de impuestos y  de la corrupción en los consejos.

            2.3. Amelot

            Poco antes de la vuelta de la Princesa de los Ursinos a España, Luis XIV envió en abril de 1705 a Michel-Jean Amelot, marqués de Gournay como embajador francés en la corte española. Era muy buen administrador, pero no conocía nada de España.[44] La primera medida de ambos en la corte fue el cambio de los altos cargos de la administración a su conveniencia para evitarse disensiones dentro del gobierno y así conseguir que se cumplieran los dictámenes de Versalles sin ninguna oposición.[45] El programa fundamental era disminuir el poder de los grandes, conseguir la subordinación de las órdenes religiosas y eliminar las instituciones de los territorios no castellanos, es decir, construir un estado a imagen y semejanza del francés.[46] En lo referente a los grandes, las instrucciones de Luis XIV son claras:”conviene conservar todas las prerrogativas exteriores de su dignidad, y al mismo tiempo, excluirlos de todos los asuntos cuyo conocimiento pueda aumentar su crédito.”[47]

 

            Con los desastres de la guerra de 1709 y el abandono de Luis XIV a su suerte a España, Felipe V decidió distanciarse de Amelot y se aproximó al partido español, volviendo a rodearse de los grandes. [48] Aún que la princesa de los Ursinos siguió presente en su puesto, pero en un papel, si se quiere, menos dependiente de Luis XIV. Amelot fue desplazado del despacho, volviendo a las funciones propias de un embajador de un país amigo.

Entre 1705 y 1709 las reformas de Amelot fueron muchas, llegándose a ocupar de la política exterior, interior y de guerra. Baudrillart dice refiriéndose a la persona de Amelot: “llevó a cabo tantas y tantas reformas que, se puede decir, (…) que la España moderna data de su gobierno. Bajo él todo comenzó a cambiar: instituciones, industrias, letras y artes de Francia, se introdujeron en la Península, renovándola en su forma política y hasta de espíritu…[49]

            Para concluir con Amelot hay que decir a su favor que consiguió poner en marcha todas esas reformas a las que se refiere Baudrillart en un contexto difícil como es la Guerra de Sucesión. Aún que la guerra fue muy cruenta durante su gobierno (1705-1709), se mantuvo firme en la transformación del estado para asemejarlo a una de las administraciones más avanzadas de la época, la francesa. Todo ello sin olvidar que las órdenes las recibía de Luis XIV, siendo un peón muy valioso de la política francesa en España, y formando parte fundamental de ese triunvirato al que antes me he referido: princesa de los Ursinos, Jean Orry, y Amelot.

V. PERIODIZACIÓN DEL GOBIERNO FRANCÉS EN ESPAÑA

 

            Como he dicho en la introducción, el control de Luis XIV no fue de igual fuerza durante todo el periodo, y hay momentos en el que ciertos personajes o ciertos acontecimientos marcan fronteras. Este es el objetivo de este apartado, decir cuáles son, en mi opinión las distintas fases de este periodo de control de casi 15 años, para hacer más comprensible al lector dónde está inserto cada personaje y cada acontecimiento dentro del mismo eje cronológico.

Las fases serían:

  1. De finales del año 1700 hasta mayo de 1701: Luis XIV pretende dejar a España que se gobierne sola y no permite al embajador francés Hacourt que entre a formar parte del Despacho.

  1. Desde junio de 1701 a 1704: ante la incompetencia de Felipe V, Luis XIV decide intervenir directamente mediante la correspondencia con su nieto, y mediante la influencia de Hacourt y la princesa de los Ursinos. Luis XIV manda a Orry para que comience su inspección y sus reformas.

  1. Desde 1704 hasta 1705: tras la conjura palaciega, Luis XIV reclama la presencia de todos los conjuradores a Francia. Permite el regreso de la princesa de los Ursinos y de Jean Orry por petición expresa de los reyes y porque se da cuenta de que no puede gobernar España sin ellos. También manda a Amelot para que ocupe el puesto de embajador francés y primer ministro de facto.

  1. Desde 1705 hasta 1709: época de mayor control sobre la corte española, y época de mayor esplendor de Amelot y la princesa de los Ursinos. Firma de los decretos de Nueva Planta.

  1. Desde 1709 hasta 1715: Tras la crisis de 1709 con el abandono de Francia, Amelot pierde su influencia y Luis XIV decide aflojar el control sobre su nieto. La princesa de los Ursinos ya no depende tan directamente de Luis XIV aunque sigue siendo una importante consejera de la pareja real. Concluye la Guerra de Sucesión con la firma de los tratados de Utrecht y Rastadt. Tras la llegada de la nueva esposa de Felipe V Isabel de Farnesio, la princesa de los Ursinos es obligada a dejar el puesto de camarera mayor. Muere Luis XIV en 1715, y con él, su control; España seguirá aliada con Francia pero conservando su independencia.

VI. CONCLUSIÓN

 

            Para concluir habría que decir que, según lo que he investigando durante la elaboración de este trabajo, Luis XIV fue el gobernante de España desde 1701 hasta su muerte en 1715. Ya durante la elección de sucesor por parte de Carlos II mostró interés por beneficiarse de alguna forma de la debilidad de la monarquía española; bien a través de su disgregación, como a través de proponer a su nieto como heredero. Gracias al buen saber hacer del embajador francés Hacourt, Carlos II eligió a Felipe de Anjou.

            Como he dicho, todo este mecanismo de control de Versalles sobre Madrid no se hubiera podido llevar a cabo de no haberse dado los tres factores fundamentales: la personalidad de Felipe V, joven, manipulable, sin aptitudes de rey y dependiente de su abuelo; la Guerra de Sucesión que enrarece toda la tarea de gobierno y que precisa de un ejército efectivo con el que España no cuenta; y, por último, por la propia intención de Luis XIV de crear un bloque que pueda hacer frente a la hegemonía naval y comercial británica.

            Las herramientas de Luis XIV son fundamentales para conocer la naturaleza de este control, que es prácticamente absoluto. La primera herramienta, las cartas reales en las que Luis XIV aconseja de manera imperiosa a su nieto cómo gobernar su vida política y su vida privada. Estas cartas son unos documentos de incontestable autoridad moral en el que el simple trato ya denota la relación que se da entre abuelo y nieto: uno manda y el otro obedece, siempre barnizado con un ambiente familiar y apelando al parentesco. El control del ejército sería la segunda herramienta, que está muy relacionada con el factor de la guerra. El ejército, simplemente, esta dirigido por estrategas franceses. Por último, una herramienta fundamental son los agentes franceses que actuaban bajo las órdenes de Versalles y que controlaban a los reyes desde la camarería mayor (princesa de los Ursinos), la hacienda (Jean Orry), y la embajada francesa (Amelot). Estos tres agentes marcarían la época más controladora de Luis XIV que se da entre 1701 y 1709 y, gracias a ellos, se modernizó y unificó la hacienda y la administración.

            A la fecha de 1715, Felipe V era un rey que ya conocía los entresijos del gobierno y que tenía bajo su cargo un país mucho más moderno que el que heredó en 1700; con una hacienda y un sistema administrativo mucho más eficiente gracias a la labor de los franceses. Tras todo esto, la alianza con Francia se hará patente con la firma del Primer Pacto de Familia entre Felipe V y Luis XV en 1733 y del Segundo Pacto de Familia entre Carlos IV y Luis XVI en 1789. Durante un siglo, el objetivo de Luis XIV estará cumplido. Este objetivo era la creación de una alianza entre las coronas española y francesa para oponerse a Gran  Bretaña en el contexto europeo y colonial.

VII. BIBLIOGRAFÍA

 

ENCISO, Luis Miguel: La Europa del siglo XVIII, Península, Barcelona, 2001

 

MOLAS, P.; BADA, J.; ESCARTÍN, E.; SÁNCHEZ MARCOS, F.; GUAL, V.; MARTÍNEZ, M. A.: Manual de historia moderna, Ariel Historia, Barcelona, 1993

CALVO POYATO, José: Felipe V, el primer Borbón, Planeta, Barcelona, 1992

BAUDRILLART, Alfred: Felipe V y Luis XIV, CREMADES, Carmen (ed. y coord.), Universidad de Murcia, 2001

DUBET, Anne: Un estadista francés en la España de los Borbones, Juan Orry y las primeras reformas de Felipe V (1701 – 1706), Biblioteca Nueva, Madrid, 2008

BERNARDO ARES, José Manuel de (Coord.): La correspondencia entre Felipe V y Luis XIV (I), Estudio histórico, informático y traductológico, Universidad de Córdoba, 2005

LYNCH, John: Historia de España (XII), El Siglo XVIII, Crítica, Barcelona, 1989


[1] BERNARDO ARES, José Manuel de: La correspondencia entre Felipe V y Luis XIV. Estudio histórico, informático y traductológico, pp. 34-37

[2] DUBET, Anne: Un estadista francés en la España de los Borbones. Juan Orry y las primeras reformas de Felipe V (1702-1706)

[3] LYNCH, John: El siglo XVIII, pp. 45-46; BAUDRILLART, Alfred: Felipe V y la corte de Francia (I). Felipe V y Luis XVI, pág. 135

[4] BAUDRILLART, Alfred: Felipe V y la corte de Francia (I). Felipe V y Luis XVI

[5] CALVO POYATO, José: Felipe V, el primer Borbón, pp. 20-21

[6] CALVO POYATO, José: Felipe V, el primer Borbón,  Pág. 21

[7] CALVO POYATO, José: Felipe V, el primer Borbón, pág. 22

[8] CALVO POYATO, José: Felipe V, el primer Borbón, pág. 29

[9] LYNCH, John: Historia de España, XII. El siglo XVIII, pág 45

[10] CALVO POYATO, José: Felipe V, el primer Borbón, pág. 12

[11] LYNCH, John: Historia de España, XII. El siglo XVIII, pág. 64

[12] LYNCH, John: Historia de España, XII. El siglo XVIII, pág. 45

[13] LYNCH, John: Historia de España, XII. El siglo XVIII, pág. 66

[14] LYNCH, John: Historia de España, XII. El siglo XVIII, pp. 27-28

[15] LYNCH, John: Historia de España, XII. El siglo XVIII, pág. 29

[16] BERNARDO ARES, José Manuel de: La correspondencia entre Felipe V y Luis XIV. Estudio histórico, informático y traductológico, pág. 36

[17] BERNARDO ARES, José Manuel de: La correspondencia entre Felipe V y Luis XIV. Estudio histórico, informático y traductológico, pp. 36-37

[18] CALVO POYATO, José: Felipe V, el primer Borbón, pp.74 -79

[19] Nota del autor: he omitido referencias a las concesiones que tuvo que hacer Francia y a las concesiones Españolas que considero menos importantes.

[20] Tomado de Wikipedia, la enciclopedia libre: Tratado de Utrecht

[21] BAUDRILLART, Alfred: Felipe V y la corte de Francia (I). Felipe V y Luis XVI, pág.. 69

[22].LYNCH, John: Historia de España, XII. El siglo XVIII, pág. 45

[23] Al final no he conseguido hacerme con las cartas originales; supongo que estarán disponibles solo para consultar en el propio archivo. Trataré de explicar la importancia de estas cartas, aunque suene paradójico, sin consultarlas de primera mano. Únicamente me basaré en la bibliografía que poseo sobre este tema.

[24] ARES, Bernardo (dir.): La correspondencia entre Felipe V y Luis XIV (I), Estudio histórico, informático y traductológico, pág. 7

[25] ARES, Bernardo (dir.): La correspondencia entre Felipe V y Luis XIV (I), Estudio histórico, informático y traductológico, pp. 15-16

[26] ARES, Bernardo (dir.): La correspondencia entre Felipe V y Luis XIV (I), Estudio histórico, informático y traductológico, pág. 14

[27] ARES, Bernardo (dir.): La correspondencia entre Felipe V y Luis XIV (I), Estudio histórico, informático y traductológico, pp. 26-28

[28] Tomado de Wikipedia, la enciclopedia libre: La princesa de los Ursinos

[29] BAUDRILLART, Alfred: Felipe V y la corte de Francia (I). Felipe V y Luis XVI, pág. 96

[30] LYNCH, John: Historia de España, XII. El siglo XVIII, pág. 46

[31] ARES, Bernardo (dir.): La correspondencia entre Felipe V y Luis XIV (I), Estudio histórico, informático y traductológico, pág. 25

[32] ARES, Bernardo (dir.): La correspondencia entre Felipe V y Luis XIV (I), Estudio histórico, informático y traductológico, pág. 26

[33] LYNCH, John: Historia de España, XII. El siglo XVIII, pág.46

[34] BAUDRILLART, Alfred: Felipe V y la corte de Francia (I). Felipe V y Luis XVI, pp. 366-368

[35] BAUDRILLART, Alfred: Felipe V y la corte de Francia (I). Felipe V y Luis XVI, pág. 475

[36] Tomado de Wikipedia, la enciclopedia libre: Jean Orry

[37] DUBET, Anne: Un estadista francés en la España de los Borbones. Juan Orry y las primeras reformas de Felipe V (1702-1706) pág. 61

[38] DUBET, Anne: Un estadista francés en la España de los Borbones. Juan Orry y las primeras reformas de Felipe V (1702-1706) pág. 91

[39] DUBET, Anne: Un estadista francés en la España de los Borbones. Juan Orry y las primeras reformas de Felipe V (1702-1706) pág. 128

[40] DUBET, Anne: Un estadista francés en la España de los Borbones. Juan Orry y las primeras reformas de Felipe V (1702-1706) pp. 130-131

[41] DUBET, Anne: Un estadista francés en la España de los Borbones. Juan Orry y las primeras reformas de Felipe V (1702-1706) pp. 136-137

[42] No analizaré al detalle las reformas de Orry porque no es necesario conocerlas a fondo para comprender su calado y el impacto que tuvieron en la administración y en la hacienda española.

[43] DUBET, Anne: Un estadista francés en la España de los Borbones. Juan Orry y las primeras reformas de Felipe V (1702-1706) pág. 19

[44] LYNCH, John: Historia de España, XII. El siglo XVIII, pág. 46

[45] BAUDRILLART, Alfred: Felipe V y la corte de Francia (I). Felipe V y Luis XVI, pp. 199-202

[46] BAUDRILLART, Alfred: Felipe V y la corte de Francia (I). Felipe V y Luis XVI, pág. 202

[47] BAUDRILLART, Alfred: Felipe V y la corte de Francia (I). Felipe V y Luis XVI, pág. 203

[48] LYNCH, John: Historia de España, XII. El siglo XVIII, pág. 49

[49] BAUDRILLART, Alfred: Felipe V y la corte de Francia (I). Felipe V y Luis XVI, pág. 205

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