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Estudio historia en la UPV de Vitoria y me gusta observar el mundo con mi visión personal...

Bienvenido Mr. Marshall

Dos grupos de inversión americanos estarían interesados en financiar el equipo 4 ó 5 años.

Esto ya se lo inventó Berlanga en bienvenido Mister Marshall, hace 61 años (es de 1953). Ya sabes, el público del basket es joven y se chupa el dedo, seguro que no lo conoce y cuela.

Dice que en 30 días sabrá si se hace la operación o no.

 Ya me veo dentro de 30 días que hará una rueda de prensa él en Miribilla y el señor Kaplan desde la gran manzana a través de skype Le veremos al crack de Mister Kaplan, aunque es posible que se llame Mister Jones o mejor Mister John Smith. Como digo, le veremos en el skype con una foto de Nueva York a la espalda (para más chapuza, igual con las torres gemelas) y con ese aspecto sospechoso de cincuentón con melenita (Look Arrinda o Uxue). Nos contará la realidad del proyecto, de que será, más que esponsor, un partner, o más bien BROTHER o un FATHER. Que como EEUU va a jugar el mundial en Bilbao (estará 15 días) se van a dejar los próximos 4 ó 5 años (por qué no 10 ó 15), a razón de 6 millones de euros (bueno lo dirá en dólares) por temporada. El proyecto deportivo será brillante, vendrá Gasol, ¿Pau o Marc?, o los dos y AK 47 que estuvo dos días en Bilbao y le encantó la ciudad. El entrenador será Pep Guardiola, lo mejor de lo mejor. Además para mayor afinidad con Bilbao y por extensión con Euskadi, la madre del Señor Kaplan o como se llame (al padre no se le conoce) proviene de los pastores vascos que emigraron a IDAHO, esto es un guiño a Bilbao (el diputado) a ver si se enternece y con esto suelta algo de pasta. Nos dirán que los antecedentes vascos del Mister como se lleme, fueron decisivos para invertir en Bilbao Basket, por delante de los 5.000 ó 50.000 clubes de diversos deportes parecidos al Bilbao Basket que hay en este mundo. No se descarta que en el consorcio participe el Sr. Adelson porque en Miribilla no se puede fumar pero se hace la vista gorda. Pondrá tragaperras en los pasillos y para mayor complemento, las Cortes quedan cerca. No se puede descartar ninguna fuente de financiación.

 Seguro que Arrinda le dice que le va a enviar una camiseta para Mister Kaplan (o como se llame) y a Adelson (una para los dos), pero se la va a enviar por Whatsapp. (A mi me prometió una en fiestas de Bilbao y aún la estoy esperando).

Con esto, Arrinda estirará el chicle hasta fin de temporada, hasta que le demandemos a Mister como se llame por incumplimiento de contrato ya que no podrá un p. duro. Lo que no sé es si habrá firma de contrato en papel higiénico como en el caso del UXUE o vale con mirar a los ojos y un cálido apretón de manos como hacemos los vascos (tenemos que tener en cuenta que su madre es de Idaho, descendiente de pastor vasco, humano, no raza de perro y la vasquez de Arrinda no tiene duda).

También ha dicho que va a sacar pasta vendiendo productos en una feria (es una pena que se le haya pasado la Navidad o Santo Tomás, que la gente se afloja más el bolsillo). Con eso creo que va a sacar unos 1,8 o 1,9 millones de euros echando por lo bajo. No se descarta hacer la rifa de una camiseta del equipo firmada por él; al que le toque lo tiene claro.

En la rueda de prensa estaba toda la plantilla apoyando el proyecto haciendo ver que estaban todos en el mismo barco. Creo que la plantilla y empleados son lo mejor, ojalá aguanten, pero del bolsillo del chándal le asomaba a más de uno el billete de avión a otros destinos, una pena.

Abonado asqueado

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Luis XIV en la corte española de su nieto Felipe V (1701-1715)

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I. INTRODUCCIÓN

             ¿Fue Luis XIV gobernante de facto de España desde 1701 hasta su muerte en 1715? Ésta es una pregunta muy compleja que ha dado lugar a muchas controversias. Responder a esta pregunta de forma rotunda resultaría demasiado aventurado ya que, en historia, no todo es blanco o negro; hay muchos matices e intereses que se entremezclan y que nos impiden emitir juicios absolutos.

            Mi respuesta a esta pregunta es sí, pero no un sí rotundo, este sí tiene menos fuerza en algunas etapas del periodo estudiado, y una fuerza casi absoluta en otras etapas ya que, el periodo que estudiamos, es largo y complicado y es de ingenuidad extrema pensar que la injerencia francesa en los asuntos cortesanos españoles fue continua y de la misma intensidad a lo largo de catorce años.

Varios factores fueron determinantes para hacer posible la intromisión francesa: la juventud, el carácter y la confianza de Felipe V en su abuelo Luis XIV; el estado de guerra en el que se encontraban la monarquía española y la francesa contra la alianza de los que se oponían a la herencia borbónica de Carlos II; y, por último, el interés que podía tener Luis XIV de en el gobierno de España.

            Luis XIV utilizó varios mecanismos de control sobre la propia vida privada de Felipe V y sobre su política: en primer lugar, la abundante correspondencia en la que le daba consejos sobre el gobierno y sobre como debía llevar su vida privada; en segundo lugar, mediante el mando supremo francés sobre las tropas francohispanas se aseguraba el control de las estrategias militares y, de esta manera, conseguía apartar a la alta nobleza española de la dirección del ejército[1]; y, en tercer lugar, gracias a los agentes que colocó en la corte española, pudo controlar la hacienda (Jean Orry)[2], a la reina y la corte (princesa de los Ursinos)[3] y a la corte en general (Amelot)[4].

El objetivo de las páginas que siguen es arrojar luz sobre este tema y emitir mi juicio en base a los estudios de otros autores y a las fuentes documentales. Trataré de analizar cuales fueron los factores que propiciaron la intervención del monarca francés en la corte española y las herramientas que utilizó para llevarla a cabo. Todo esto sin olvidar el periodo histórico en el que están insertos los acontecimientos y que este control de las tareas de gobierno por parte de Luis XIV, como he dicho, no fue continuo y de igual intensidad durante todo el periodo. Por ello, trataré de discriminar las diferentes etapas dentro de este intervalo de tiempo que va desde 1701 a 1715.

II. ANTECEDENTE: LA HERENCIA DE CARLOS II

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            Bien sea por su enfermedad, producida por la endogamia en la familia real española, o por el supuesto “hechizo” al que el rey Carlos II habría sido sometido según las corrientes supersticiosas de la época, éste no podía engendrar un heredero para el trono y las diferentes facciones internacionales se repartían los restos de un imperio en franca decadencia con su rey aún vivo. Franceses, ingleses y holandeses firmaron el 11 de octubre de 1698 en La Haya un acuerdo de reparto según el cual José Fernando de Baviera recibiría los territorios de la península salvo Guipúzcoa, las colonias americanas, los Países Bajos españoles y Cerdeña; el archiduque Carlos recibiría el ducado de Milán; y el Delfín de Francia, Luis, el resto de territorios italianos y Guipúzcoa[5]. Este tratado refleja, en mi opinión, la voluntad de Luis XIV, Gran Bretaña y Holanda de evitar que se rompiera el statu quo que reinaba en Europa, por el cual, la hegemonía estaba, teóricamente, repartida. A las potencias europeas, les ponía muy nerviosas que una misma dinastía controlase dos grandes imperios. Sumado a esto, hay que añadir las pretensiones de algunos de estos estados de ampliar sus territorios a costa de España, y las cláusulas comerciales beneficiosas para Holanda y Gran Bretaña que recogía este acuerdo.

            Maximiliano Manuel de Baviera aceptó, según Calvo Poyato[6], el tratado, ya que, aunque Carlos II había dejado su imperio en testamento a José Fernando de Baviera, era poco probable que se cumpliese ese testamento debido a los intereses que se mezclaban en el contexto internacional. Por ello, Baviera es la que más territorios obtendría según el tratado de la Haya. Leopoldo I del Sacro Imperio, en cambio, rechazó el tratado debido a que él aspiraba a que el archiduque Carlos heredase la totalidad del imperio español.

            Luis XIV, tenía otro proyecto en mente, conseguir que Carlos II se decantase por su nieto Felipe de Anjou como heredero. Para ello el duque de Harcourt, embajador de Francia en la corte española, había comenzado una serie de maniobras para crear entre los cortesanos un partido francés que influyera en el rey para que eligiese al candidato francés. Las posibilidades casi desaparecieron cuando Carlos II escogió a José Fernando de Baviera, el cual, el 5 de febrero enfermó de forma grave y murió el 6. De esta manera, la plaza de heredero volvía a quedar vacante y ya sólo quedaban dos candidatos: Felipe de Anjou por Francia y El archiduque Carlos por el Sacro Imperio.[7]

            Con esta maniobra queda demostrado, en mi opinión, que Luis XIV quería, desde un primer momento, colocar a un Borbón en el trono de Madrid y que, como segunda opción, por si su candidatura fracasaba, firmó el tratado de la Haya para fraccionar y desarticular el imperio español. Para él solo habría dos soluciones: o los Borbones se hacían con el poder en España, o nadie lo conseguiría, para de esta manera evitar que una dinastía distinta, y en especial los Habsburgo imperiales, adquiriera la hegemonía europea con el control de ambos imperios; el germánico y el español.

            A lo largo del tiempo y gracias a la habilidad de Harcourt y a la torpeza del embajador imperial Harrach, el partido francés fue cobrando fuerza ganándose a importantes figuras como el cardenal Portocarrero, don Manuel Arias, y el confesor del rey, Fray Froilán Díaz. Al final, y como era de esperar, Carlos II el 10 de octubre de 1700, en su lecho de muerte, firma ante notario el documento que nombra a Felipe de Anjou sucesor al trono de España con el nombre de Felipe V instándole a que no dividiese sus territorios y a que la corona española y la francesa se mantuviesen siempre separadas.[8] El uno de noviembre murió Carlos II y se leyó su testamento que dejaba claro quién iba a ser su sucesor, sin embargo, era preciso que Luis XIV aprobase el testamento. Otro claro signo del inmenso poder que tenía el monarca Francés, por él tenían que pasar todas las decisiones. La presentación de Felipe V como rey de España se llevó a cabo en Versalles el 16 de noviembre y en ella Luis XIV le dijo: “Se un buen español; este es tu primer deber ahora; pero nunca olvides que naciste en Francia y promueve la unidad de las dos naciones”.[9]

            III. FACTORES DETERMINANTES

 

            ¿Cuáles fueron los factores determinantes que provocaron la intromisión de Luis XIV en la corte española, y de qué manera la propiciaron?

            Estos factores, como ya he dicho con anterioridad, considero que son tres: la personalidad y juventud de Felipe V; la guerra de sucesión; y la voluntad de Luis XIV de intervenir en el gobierno de España. He considerado estos tres factores por parecerme los más importantes y dignos de estudio y los que pueden suscitar un mayor interés.

  1. 1.      La persona de Felipe V

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Felipe V era el segundo hijo del Gran Delfín de Francia Luis y, en consecuencia, nunca fue educado para ser rey. Es más, recibió una educación pésima: “hablaba con dificultad, muy lentamente y con entonación desagradable. Su carácter estaba determinado por una gran docilidad, pero en medio del embrutecido ambiente que le rodeaba, terminaría por convertirlo en un carácter débil, cambiante y poco firme en sus decisiones”.[10] Su padre era apodado el “Gran Delfín” debido a su obesidad, por la cual, su padre Luis XIV le tenía desatendido. En consecuencia, podemos suponer que su referente era su abuelo, el cual gobernaba la corte de manera autoritaria y cuya grandiosidad se aprecia en su apodo: el “Rey Sol”. Lo más probable, en mi opinión, es que para su abuelo, el hijo segundón de su hijo, no fuera nada importante. Nunca hubiera imaginado el destino que le tendría reservado el futuro.

            Según John Lynch las dos pasiones de Felipe V eran el sexo y la religión.[11] Esto tiene como consecuencia la fuerte dependencia de su mujer y de su confesor. Esa dependencia de su mujer es el objeto de una recriminación de Luis XIV: “la reina es la primera de tus súbditos, y en calidad de tal, así como en la de esposa, está obligada a obedecerte”.[12]

            Por último, el rey tenía un desequilibrio mental, producto seguramente de la endogamia, que le producía melancolía aguda, una fuerte apatía y comportamientos extraños que le llevaban a aislarse en sus aposentos dejando únicamente a su confesor que entrase. Esto provocaba frecuentes crisis de gobierno.[13]

            En definitiva, nos encontramos ante un rey que no fue educado como tal, retraído, inseguro, manipulable, poco firme en sus decisiones, obsesionado por el sexo y por la religión y cuyo principal referente era su abuelo. Tras ver esto, no puede extrañarnos que Luis XIV tuviese vía libre y, es más, vía necesaria para controlar las tareas de gobierno de la corte española. Es una vía necesaria porque, tras un cambio de dinastía, en un imperio en decadencia, todo esto unido a una guerra, lo que necesitaba la monarquía española para salvar el obstáculo, en mi opinión, es un gobierno fuerte, decidido y con las ideas claras. Eso no lo podía aportar Felipe V, pero el experimentado Luis XIV, sí.

  1. 2.      La Guerra de Sucesión

 

El bloque pro-Habsburgo se formó en 1701 en la Haya con la firma del tratado de la Gran Alianza entre Gran Bretaña, Holanda y el Sacro Imperio. En realidad, yo creo que realmente las intenciones británicas no eran pro-Habsburgo, sino anti-borbónicas y anti-francesas; ya que entre estos dos países se había dado una fuerte rivalidad durante todo el siglo anterior, y con la Gran Alianza, Gran Bretaña podía conseguir dañar seriamente a Francia. Por otra parte, como he dicho antes, no puede resultar nada atractivo para los ingleses que los Borbones formen un bloque hegemónico europeo que ataque al sistema colonial británico. En cuanto a las intenciones holandesas, lo más probable es  que busquen hacerse con los Países Bajos españoles y, de paso, evitar también la formación de un bloque hegemónico. Sea como fuere, las hostilidades por parte del Imperio comenzaron en 1701 en territorio italiano y se generalizaron con el ataque angloholandés a los Países Bajos españoles.

            En 1703, Portugal se alió con Inglaterra y entró a formar parte de la Gran Alianza mediante los tratados de Methuen del 16 de Mayo y 27 de Diciembre. Esta adición a la alianza le proporcionó una nueva base de operaciones, más soldados a su ejército y otorgó a Inglaterra beneficiosos acuerdos comerciales.[14]

            Del bando borbónico estaban los ejércitos de la corona española y las tropas de Luis XIV. Del lado español, durante la contienda, los efectivos eran escasos: entre 13.000 y 17.000 infantes, y unos 5.000 caballeros.[15] Este ejército solo podía cumplir una función de apoyo, de ahí que el grueso del ejército fueran las tropas francesas. Aquí es donde viene el importante factor del ejército: Luis XIV impuso a sus generales a Felipe V y, de esta manera, controló la estrategia bélica durante la guerra. Los asesores militares de la corte española también estaban enviados desde Versalles, los más importantes eran Puységur, des Pennes y Jean Orry.[16]

            El marqués de Puységur, era mariscal y fue enviado por Luis XIV para dirigir los cuerpos de caballería, infantería y a los dragones; para comprobar los recursos del reino; y para elaborar los planes de campaña. El marqués des Pennes, fue solicitado expresamente a Luis XIV para que fuese un buen ejemplo para el alto mando español por su intachable conducta. Gracias al trabajo de Jean Orry en la administración militar, el ejército se disciplinó más y contó con un buen apoyo logístico, por lo que Felipe V lo envió a Portugal para que se ocupase del abastecimiento de municiones y de la gestión del dinero de las tropas del frente.[17]

            La guerra se desarrolló tanto en territorio peninsular como en territorio centroeuropeo. Las batallas no son el objeto de análisis de este trabajo, por lo que omito hacer referencia a las mismas para evitar desviar la atención del tema principal. Únicamente decir que en 1709 Luis XIV retiró a la práctica totalidad de sus efectivos peninsulares, ya que la guerra estaba suponiendo un terrible esfuerzo para Francia. Este abandono supuso la pérdida de Zaragoza el 20 de agosto de 1710 y de Madrid el 28 de septiembre. Numerosos grandes nobles castellanos enviaron una solicitud firmada de ayuda a Luis XIV que rompió negociaciones con los aliados y envió sus tropas a Valladolid, sede temporal de la corte. Gracias a este apoyo, los soldados de la Gran Alianza pudieron ser desalojados de Madrid y Zaragoza, quedando replegados en Cataluña. La guerra continuó, pero la sucesión borbónica estaba ya asegurada y firmemente asentada en Madrid.[18]

            Con los tratados de Utrecht y Rastadt entre los años 1712 y 1714, el trono madrileño de Felipe V quedaba reconocido por los países de la Gran Alianza a cambio de una serie de concesiones territoriales y condiciones:[19]

  • Gran Bretaña obtiene Menorca y Gibraltar y el asiento de negros.
  • La casa de Saboya obtiene Sicilia.
  • Las Provincias Unidas reciben la barrera flamenca (una serie de fortalezas en los Países Bajos españoles).
  • Carlos VI de Austria obtiene los Países Bajos españoles, el Milanesado, Nápoles, Flandes y Cerdeña.
  • Felipe V renuncia a la herencia de la corona francesa, es más, se establece una cláusula por la cual las coronas de España y Francia no pueden pertenecer a la misma persona.[20]

Este apartado ha ido dedicado a intentar comprender cuál fue la importancia francesa en la guerra de sucesión y hemos observado que su papel fue fundamental. Todo se viene abajo cuando Francia decide abandonar a Felipe V en el esfuerzo de la guerra en la península, llegando los aliados a conquistar Madrid. Sin embargo, la victoria en territorio español se consigue gracias a la reanudación del apoyo militar francés. Esto denota claramente, en mi opinión, que en el nuevo equilibrio de fuerzas europeo que se dará durante el siglo XVIII, para España, será imprescindible el apoyo francés. Para ello, se firmarán los sucesivos pactos de familia, entre 1733 y 1789 que supondrán una fuerte alianza entre las dos coronas borbónicas, y un contrapeso ante el poderío británico que se irá acrecentando durante todo el siglo.

            3. El interés de Luis XIV

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            ¿Qué pretendía Luis XIV con respecto a España? Seguramente lo que pretendía era contar con un aliado donde antes había tenido un enemigo para contrarrestar el poderío marítimo británico. Sería muy aventurado pensar que pretendía la unión de ambas coronas, puesto que debía saber que era algo imposible en aquel momento en el contexto europeo. Tanto Gran Bretaña como el Sacro Imperio y las Provincias Unidas nunca hubieran permitido tal unión, precisamente por eso establecen la cláusula en el tratado de Utrecht que imposibilita a una misma persona a portar ambas coronas.

Otra cosa es que, en el periodo que nos ocupa, de 1701 a 1715, Luis XIV pretendiese mantener un control prácticamente directo sobre la monarquía española a través de la influencia sobre su nieto y de sus agentes en la corte. ¿A qué se debe ese pretendido control sobre la corte? Aquí vuelvo a algo que he mencionado con anterioridad: Felipe V era un rey incapaz e inexperto que necesitaba del consejo y ayuda de los agentes franceses para poder controlar un imperio como el español en un momento tan problemático, como es una guerra de la que ya conocemos su magnitud.

            La postura de Baudrillart, una eminencia en este asunto, en el prólogo del primer capítulo de su Felipe V y Luis XIV, dice claramente: “Nos proponemos estudiar las relaciones que existieron a partir de 1701 entre las dos cortes de Francia y España y mostrar como Luis XIV gobernó durante quince años, el reino de Felipe V, su nieto.”[21]

John Lynch dice en su obra Historia de España. El siglo XVIII: “Luis (XIV)  mantuvo a Felipe y a España bajo estrecha observación durante los nueve años siguientes y situó en la península a una serie de agentes para que ejercieran el control de Francia…”.[22]

            En mi opinión, los movimientos de Luis XIV, como he dicho, avalan esta tesis y habría que estar ciego para no percatarse de que su intención era controlar las decisiones de su nieto.

            IV. HERRAMIENTAS DE CONTROL

 

            Las herramientas empleadas por el monarca francés, en mi opinión, son tres: la correspondencia en la que imperaba a su nieto a actuar de una determinada forma, el control del ejército francohispano, y la colocación de una serie de agentes franceses afines en la corte española. Lo referente al control del ejército no lo trataré más porque ha sido ya analizado en el apartado de la guerra de sucesión, pero los otros dos aspectos son dignos de analizar con cierta profundidad.

  1. 1.      Las cartas reales entre Felipe V y Luis XIV[23]

 

Ante la imposibilidad de conseguir las cartas originales me centraré a modo de ejemplo en las cartas del año 1704, ya que estas son las que analizan varios autores en el libro: La correspondencia entre Felipe V y Luis XIV (I). Las cartas de este año nos pueden servir perfectamente para saber como era la correspondencia entre ambos monarcas durante el periodo estudiado y de qué forma influía Luis XIV en las decisiones de su nieto. Para hacernos una idea de la cantidad de cartas que se envían en este año, hay en total 98 cartas entre Luis XIV, Felipe V y  la reina consorte María Luisa Gabriela de Saboya.[24]

            Según el libro antes citado, Luis XIV en las cartas se cuida de que la reina influyese según sus intereses en Felipe V para que éste siguiese a pies juntillas todos los consejos de su abuelo. Además de esto, el monarca francés en todas las cartas recurre a temas afectivos familiares para lograr que en Madrid se cumpliesen los designios políticos de Versalles.[25] Luis XIV, además siempre apela a los intereses comunes de ambas coronas. En una carta, por ejemplo, le escribe el monarca francés: “Yo no encuentro diferencia entre tus intereses y los míos”.[26]

 

            Otro aspecto en el que se ve la influencia de Luis XIV a través de las cartas es la postergación de la nobleza española y el encumbramiento de la nobleza francesa. Felipe V, por ejemplo, concedió la grandeza de España  a petición de Luis XIV  al mariscal de Tessé. Concedió también la orden del Toisón de Oro al conde de Toulouse, hijo de Luis XIV. Esta situación de enaltecimiento de los nobles franceses se vio agravada por la intención de Luis XIV de que la nobleza española tratase de “alteza” a los príncipes de sangre francesa, lo que generó la indignación de la alta nobleza que solo ofrecía ese tratamiento al rey.[27]

            En el libro de Bernardo Ares se explican más asuntos en los que Luis XIV impone de una forma más o menos sutil su voluntad, como la organización de la administración española y la estrategia a seguir en la Guerra de Secesión. Pero sería pormenorizar en exceso y creo que ya ha quedado bastante ejemplificada de qué manera era utilizada la correspondencia entre ambos reyes.  El control que Luis XIV ejerció fue bastante constante a lo largo de los años con el abundante epistolario entre ambos reyes y la reina, que hay que reiterar que jugó un papel fundamental por la influencia que tenía sobre el rey, la cual he explicado con anterioridad en este trabajo.

 Yo creo que los consejos del rey abarcaban tanto la vida privada como la pública y, posiblemente, hicieron mejorar a Felipe V en su calidad como gobernante, haciéndole adquirir experiencia y conocimientos de gobierno durante casi quince años, aprendiendo del mejor rey que había habido en muchos años, su abuelo Luis XIV. Este aprendizaje lo obtuvo a un precio bastante alto, a cambio de su independencia gubernativa, quedando en la mayoría de los ámbitos de poder subyugado a su abuelo.

 2. Los agentes franceses en la corte española

            No hay duda de que los agentes franceses de la corte española son el brazo ejecutor de Versalles, y de que actuaron de forma efectiva sobre la política de los reyes de España. En este apartado me dedicaré a hablar sobre los agentes que más influyeron en la corte y de que manera lo hicieron. Analizaré a la princesa de los Ursinos, que actuó como camarera mayor de la reina consorte María Luisa Gabriela de Saboya aconsejándola en todo momento y, gracias a la influencia que la reina tenía sobre su esposo, también influyó sobre éste; Jean Orry, que a través de sus reformas en la hacienda consiguió, entre otras cosas, preparar los recursos del estado para el esfuerzo de la guerra; y, por último, la figura de Amelot, que desde el puesto de embajador francés en la corte, aconsejó al rey sobre asuntos de todo tipo, claro está, con la aquiescencia de Luis XIV. Por supuesto, hay muchos más agentes, pero he elegido a estos tres por ser los más importantes y reconocidos en la historiografía.

            2.1. La princesa de los Ursinos

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            Marie-Anne de La Trémoille, princesa de los Ursinos, poco después de enviudar de su segundo marido el príncipe romano Flavio degli Orsini, del que tomó su apellido, fue enviada por Luis XIV a la corte española para que tutelase a la reina María Luisa Gabriela[28] para, de esta manera, instruirle en las funciones propias de una reina manteniendo siempre una armonía entre ella y el embajador francés y evitando que se acercasen a la reina otras consejeras; tanto españolas, como francesas o piamontesas.[29]

            Entre 1702 y 1704 la princesa de los Ursinos consiguió ostentar el poder a través de los reyes de España, marginando a los ministros españoles, y prescindiendo incluso de los embajadores franceses.[30] Esto provocaría una serie de intrigas palaciegas entre diferentes facciones francesas por el control del poder. Por un lado, la princesa de los Ursinos apoyada por Jean Orry, des Pennes, Vazet y el arzobispo de Sevilla; por el otro lado, el cardenal y el abad des Estrées apoyados por el marqués de Leganés y por la condesa de Palma.[31] Para solucionar la disputa, Luis XIV optó por lo más inteligente, en 1704, se los llevó a todos a Francia. De esta manera, acababa de un plumazo, con las intrigas y con el mal que éstas causaban en la administración y en la imagen de la corte. Y, de esta manera, podía hablar personalmente con cada uno de ellos y amonestar a los que él considerase. Los reyes de España solicitaron la vuelta de Orry debido a la buena labor que estaba llevando a cabo en el aprovisionamiento de las tropas en la guerra y de la princesa de los Ursinos para: “poder seguir disfrutando de su compañía y consejos”.[32]

 

            La decisión del rey francés no se hizo esperar y la hizo regresar en 1705. Poco después de llegar se hizo con el control de los nombramientos, colocando a sus adeptos y postergando a sus detractores; y restauró su influencia sobre la reina, y por extensión, sobre el rey.[33] Sin embargo, a partir de abril de ese año, la princesa de los Ursinos tuvo que continuar su actuación junto con el nuevo embajador francés, Amelot. Para llevar los asuntos hacendísticos, volvió a enviar a España a Jean Orry. Éste triunvirato tendría tres objetivos: reducir el poder de los grandes de España en la corte, subordinar al clero y a las órdenes religiosas al estado, y abolir los fueros de la corona de Aragón.

            La princesa de los Ursinos jugó un papel fundamental también en la firma de los tratados de paz de Utrecht y Rastadt, ya que, a estas alturas, la gran mayoría de las decisiones tenían que pasar por ella[34], a pesar de que Luis XIV había decidido ya aflojar el férreo control al que tenía sometido a los reyes.

            La caída de la princesa de los Ursinos se dio en 1714, pero hay bastante controversia entre las razones que provocaron la misma. Los hay que piensan que fue debido a Versalles, que veía que la princesa actuaba más en su propio beneficio que en el de Francia; otros opinan que fue la Inquisición la que, harta de sus intentos de superponer al estado por encima de la Iglesia, provocó su caída; y por último, Baudrillart opina que fue la nueva reina, Isabel de Farnesio la que provocó su caída. La reina consorte veía en la princesa de los Ursinos a una mujer ambiciosa que quería imponer su voluntad al rey y a ella misma, y no estaba dispuesta a ello.[35] Por lo tanto, y por la conocida dependencia de Felipe V de sus mujeres, poco después de su llegada a España, consiguió la autorización del rey para expulsarla de su cargo y mandarla de vuelta a Francia.

            En definitiva, la princesa de los Ursinos tuvo una actuación fundamental en el control de Luis XIV sobre la pareja real, en especial hasta 1709. Esto queda patente en la necesidad que tenían tanto los reyes de España de su consejo, como el monarca francés de su actuación en la corte, cuando poco después de llamarla a Francia la envía de nuevo a Madrid en 1705 ante la petición suplicante de la pareja real. Después de 1709, la princesa seguirá en su puesto de camarera mayor hasta 1714, pero esta vez sin tanta dependencia de Versalles, ya que Luis XIV había decidido dejar mayor autonomía a Felipe V. A pesar de no estar tan controlada por el monarca francés como en años anteriores, no disminuyó su influencia sobre los reyes, que seguía siendo importante. Por último, su caída, en mi opinión, vendría dada por la negativa de la princesa de Parma de ser su marioneta, como lo había sido la mujer anterior de Felipe V,  María Luisa Gabriela de Saboya. Una mujer férrea en sus decisiones que desbanca a otra mujer férrea, pero cuyos años de gloria ya habían pasado.

            2.2. Jean Orry

            Jean Orry estudió Derecho para entrar a trabajar en la administración francesa y tuvo un rápido y espectacular ascenso: durante la guerra de Holanda se ocupó del suministro de municiones al ejército y, en 1700, era ya consejero-secretario de Luis XIV.[36] Tras la llegada de Felipe V a España en 1701, fue enviado por Luis XIV para que inspeccionase la hacienda y la modernizase para poder responder al esfuerzo de una guerra que era ya inminente.[37] Su primera misión fue elaborar unos informes sobre la situación presente de la hacienda real entre 1701 y 1702[38]. Anne Dubet recoge en su libro sobre las reformas de Jean Orry entre 1701 y 1706 cómo llevó a cabo la recogida de información de manera pormenorizada. Las primeras medidas de Orry consistirán en unificar los pagos de las rentas provinciales a la tesorería real, y unificar también los impuestos que el clero debía pagar. De esta manera, la contribución del pueblo se reduciría de 15 millones de libras a 10 millones, revisables en años de prosperidad.[39] Gracias a la unificación del pago, se evita que los impuestos puedan ser arrendados de manera fraudulenta por los señores recaudadores. Además ideó otra medida para compensar lo que se deja de percibir por la alcabala, la subida de las salinas y su unificación en todo el territorio para, de nuevo, evitar fraudes.[40]

            En este punto cabe citar también la reforma administrativa llevada a cabo por Orry. La administración por consejos que había en Castilla era totalmente ineficaz ya que el control de las instancias superiores sobre las inferiores era muy laxo y permitía la malversación de los consejeros.[41] La reforma de 1702 se ocupa de remodelar el sistema por consejos castellano para hacerlo más efectivo y centralizado, al estilo francés.[42] En 1703, Orry realiza la reforma en el gasto militar que ya he citado anteriormente. Ésta permitió una mejora sustancial en el ejército, en su organización y en su aprovisionamiento. Las reformas fiscales y administrativas quedarán aplazadas por la partida de Orry a Francia debido a la intriga de 1704, de la que ya he hablado. Poco después de su regreso a España, Luis XIV dio luz verde a sus proyectos y Orry los puso en marcha. Evidentemente, su finalización efectiva llevaría varios años y serían sistematizadas al final de la Guerra de Sucesión, entre 1711 y 1715.[43]

            Otro aspecto importante de la reforma de hacienda fueron los decretos de Nueva Planta en 1707, que suponían la supresión de los fueros de la corona de Aragón y la equiparación fiscal con la corona de Castilla. Esta reforma no fue llevada a cabo directamente por Orry, porque en esos momentos se encontraba en Francia (volvería a España en 1713), pero, en mi opinión se observa su influencia en esta reforma que supone, como el grueso de sus medidas, la unificación y homogeneización política y fiscal.

             En definitiva, el envío de Orry a España fue una maniobra de Luis XIV para reorganizar política y fiscalmente el reino de su nieto, al estilo francés. Para ello, Orry se alió con personajes franceses muy influyentes de la corte como son la princesa de los Ursinos y Amelot. En buena medida debido a las reformas, se granjeó la enemistad de gran parte de la nobleza castellana, ya que sus medidas suponían una disminución de sus ingresos, pues eran los principales beneficiarios del arrendamiento fraudulento de impuestos y  de la corrupción en los consejos.

            2.3. Amelot

            Poco antes de la vuelta de la Princesa de los Ursinos a España, Luis XIV envió en abril de 1705 a Michel-Jean Amelot, marqués de Gournay como embajador francés en la corte española. Era muy buen administrador, pero no conocía nada de España.[44] La primera medida de ambos en la corte fue el cambio de los altos cargos de la administración a su conveniencia para evitarse disensiones dentro del gobierno y así conseguir que se cumplieran los dictámenes de Versalles sin ninguna oposición.[45] El programa fundamental era disminuir el poder de los grandes, conseguir la subordinación de las órdenes religiosas y eliminar las instituciones de los territorios no castellanos, es decir, construir un estado a imagen y semejanza del francés.[46] En lo referente a los grandes, las instrucciones de Luis XIV son claras:”conviene conservar todas las prerrogativas exteriores de su dignidad, y al mismo tiempo, excluirlos de todos los asuntos cuyo conocimiento pueda aumentar su crédito.”[47]

 

            Con los desastres de la guerra de 1709 y el abandono de Luis XIV a su suerte a España, Felipe V decidió distanciarse de Amelot y se aproximó al partido español, volviendo a rodearse de los grandes. [48] Aún que la princesa de los Ursinos siguió presente en su puesto, pero en un papel, si se quiere, menos dependiente de Luis XIV. Amelot fue desplazado del despacho, volviendo a las funciones propias de un embajador de un país amigo.

Entre 1705 y 1709 las reformas de Amelot fueron muchas, llegándose a ocupar de la política exterior, interior y de guerra. Baudrillart dice refiriéndose a la persona de Amelot: “llevó a cabo tantas y tantas reformas que, se puede decir, (…) que la España moderna data de su gobierno. Bajo él todo comenzó a cambiar: instituciones, industrias, letras y artes de Francia, se introdujeron en la Península, renovándola en su forma política y hasta de espíritu…[49]

            Para concluir con Amelot hay que decir a su favor que consiguió poner en marcha todas esas reformas a las que se refiere Baudrillart en un contexto difícil como es la Guerra de Sucesión. Aún que la guerra fue muy cruenta durante su gobierno (1705-1709), se mantuvo firme en la transformación del estado para asemejarlo a una de las administraciones más avanzadas de la época, la francesa. Todo ello sin olvidar que las órdenes las recibía de Luis XIV, siendo un peón muy valioso de la política francesa en España, y formando parte fundamental de ese triunvirato al que antes me he referido: princesa de los Ursinos, Jean Orry, y Amelot.

V. PERIODIZACIÓN DEL GOBIERNO FRANCÉS EN ESPAÑA

 

            Como he dicho en la introducción, el control de Luis XIV no fue de igual fuerza durante todo el periodo, y hay momentos en el que ciertos personajes o ciertos acontecimientos marcan fronteras. Este es el objetivo de este apartado, decir cuáles son, en mi opinión las distintas fases de este periodo de control de casi 15 años, para hacer más comprensible al lector dónde está inserto cada personaje y cada acontecimiento dentro del mismo eje cronológico.

Las fases serían:

  1. De finales del año 1700 hasta mayo de 1701: Luis XIV pretende dejar a España que se gobierne sola y no permite al embajador francés Hacourt que entre a formar parte del Despacho.

  1. Desde junio de 1701 a 1704: ante la incompetencia de Felipe V, Luis XIV decide intervenir directamente mediante la correspondencia con su nieto, y mediante la influencia de Hacourt y la princesa de los Ursinos. Luis XIV manda a Orry para que comience su inspección y sus reformas.

  1. Desde 1704 hasta 1705: tras la conjura palaciega, Luis XIV reclama la presencia de todos los conjuradores a Francia. Permite el regreso de la princesa de los Ursinos y de Jean Orry por petición expresa de los reyes y porque se da cuenta de que no puede gobernar España sin ellos. También manda a Amelot para que ocupe el puesto de embajador francés y primer ministro de facto.

  1. Desde 1705 hasta 1709: época de mayor control sobre la corte española, y época de mayor esplendor de Amelot y la princesa de los Ursinos. Firma de los decretos de Nueva Planta.

  1. Desde 1709 hasta 1715: Tras la crisis de 1709 con el abandono de Francia, Amelot pierde su influencia y Luis XIV decide aflojar el control sobre su nieto. La princesa de los Ursinos ya no depende tan directamente de Luis XIV aunque sigue siendo una importante consejera de la pareja real. Concluye la Guerra de Sucesión con la firma de los tratados de Utrecht y Rastadt. Tras la llegada de la nueva esposa de Felipe V Isabel de Farnesio, la princesa de los Ursinos es obligada a dejar el puesto de camarera mayor. Muere Luis XIV en 1715, y con él, su control; España seguirá aliada con Francia pero conservando su independencia.

VI. CONCLUSIÓN

 

            Para concluir habría que decir que, según lo que he investigando durante la elaboración de este trabajo, Luis XIV fue el gobernante de España desde 1701 hasta su muerte en 1715. Ya durante la elección de sucesor por parte de Carlos II mostró interés por beneficiarse de alguna forma de la debilidad de la monarquía española; bien a través de su disgregación, como a través de proponer a su nieto como heredero. Gracias al buen saber hacer del embajador francés Hacourt, Carlos II eligió a Felipe de Anjou.

            Como he dicho, todo este mecanismo de control de Versalles sobre Madrid no se hubiera podido llevar a cabo de no haberse dado los tres factores fundamentales: la personalidad de Felipe V, joven, manipulable, sin aptitudes de rey y dependiente de su abuelo; la Guerra de Sucesión que enrarece toda la tarea de gobierno y que precisa de un ejército efectivo con el que España no cuenta; y, por último, por la propia intención de Luis XIV de crear un bloque que pueda hacer frente a la hegemonía naval y comercial británica.

            Las herramientas de Luis XIV son fundamentales para conocer la naturaleza de este control, que es prácticamente absoluto. La primera herramienta, las cartas reales en las que Luis XIV aconseja de manera imperiosa a su nieto cómo gobernar su vida política y su vida privada. Estas cartas son unos documentos de incontestable autoridad moral en el que el simple trato ya denota la relación que se da entre abuelo y nieto: uno manda y el otro obedece, siempre barnizado con un ambiente familiar y apelando al parentesco. El control del ejército sería la segunda herramienta, que está muy relacionada con el factor de la guerra. El ejército, simplemente, esta dirigido por estrategas franceses. Por último, una herramienta fundamental son los agentes franceses que actuaban bajo las órdenes de Versalles y que controlaban a los reyes desde la camarería mayor (princesa de los Ursinos), la hacienda (Jean Orry), y la embajada francesa (Amelot). Estos tres agentes marcarían la época más controladora de Luis XIV que se da entre 1701 y 1709 y, gracias a ellos, se modernizó y unificó la hacienda y la administración.

            A la fecha de 1715, Felipe V era un rey que ya conocía los entresijos del gobierno y que tenía bajo su cargo un país mucho más moderno que el que heredó en 1700; con una hacienda y un sistema administrativo mucho más eficiente gracias a la labor de los franceses. Tras todo esto, la alianza con Francia se hará patente con la firma del Primer Pacto de Familia entre Felipe V y Luis XV en 1733 y del Segundo Pacto de Familia entre Carlos IV y Luis XVI en 1789. Durante un siglo, el objetivo de Luis XIV estará cumplido. Este objetivo era la creación de una alianza entre las coronas española y francesa para oponerse a Gran  Bretaña en el contexto europeo y colonial.

VII. BIBLIOGRAFÍA

 

ENCISO, Luis Miguel: La Europa del siglo XVIII, Península, Barcelona, 2001

 

MOLAS, P.; BADA, J.; ESCARTÍN, E.; SÁNCHEZ MARCOS, F.; GUAL, V.; MARTÍNEZ, M. A.: Manual de historia moderna, Ariel Historia, Barcelona, 1993

CALVO POYATO, José: Felipe V, el primer Borbón, Planeta, Barcelona, 1992

BAUDRILLART, Alfred: Felipe V y Luis XIV, CREMADES, Carmen (ed. y coord.), Universidad de Murcia, 2001

DUBET, Anne: Un estadista francés en la España de los Borbones, Juan Orry y las primeras reformas de Felipe V (1701 – 1706), Biblioteca Nueva, Madrid, 2008

BERNARDO ARES, José Manuel de (Coord.): La correspondencia entre Felipe V y Luis XIV (I), Estudio histórico, informático y traductológico, Universidad de Córdoba, 2005

LYNCH, John: Historia de España (XII), El Siglo XVIII, Crítica, Barcelona, 1989


[1] BERNARDO ARES, José Manuel de: La correspondencia entre Felipe V y Luis XIV. Estudio histórico, informático y traductológico, pp. 34-37

[2] DUBET, Anne: Un estadista francés en la España de los Borbones. Juan Orry y las primeras reformas de Felipe V (1702-1706)

[3] LYNCH, John: El siglo XVIII, pp. 45-46; BAUDRILLART, Alfred: Felipe V y la corte de Francia (I). Felipe V y Luis XVI, pág. 135

[4] BAUDRILLART, Alfred: Felipe V y la corte de Francia (I). Felipe V y Luis XVI

[5] CALVO POYATO, José: Felipe V, el primer Borbón, pp. 20-21

[6] CALVO POYATO, José: Felipe V, el primer Borbón,  Pág. 21

[7] CALVO POYATO, José: Felipe V, el primer Borbón, pág. 22

[8] CALVO POYATO, José: Felipe V, el primer Borbón, pág. 29

[9] LYNCH, John: Historia de España, XII. El siglo XVIII, pág 45

[10] CALVO POYATO, José: Felipe V, el primer Borbón, pág. 12

[11] LYNCH, John: Historia de España, XII. El siglo XVIII, pág. 64

[12] LYNCH, John: Historia de España, XII. El siglo XVIII, pág. 45

[13] LYNCH, John: Historia de España, XII. El siglo XVIII, pág. 66

[14] LYNCH, John: Historia de España, XII. El siglo XVIII, pp. 27-28

[15] LYNCH, John: Historia de España, XII. El siglo XVIII, pág. 29

[16] BERNARDO ARES, José Manuel de: La correspondencia entre Felipe V y Luis XIV. Estudio histórico, informático y traductológico, pág. 36

[17] BERNARDO ARES, José Manuel de: La correspondencia entre Felipe V y Luis XIV. Estudio histórico, informático y traductológico, pp. 36-37

[18] CALVO POYATO, José: Felipe V, el primer Borbón, pp.74 -79

[19] Nota del autor: he omitido referencias a las concesiones que tuvo que hacer Francia y a las concesiones Españolas que considero menos importantes.

[20] Tomado de Wikipedia, la enciclopedia libre: Tratado de Utrecht

[21] BAUDRILLART, Alfred: Felipe V y la corte de Francia (I). Felipe V y Luis XVI, pág.. 69

[22].LYNCH, John: Historia de España, XII. El siglo XVIII, pág. 45

[23] Al final no he conseguido hacerme con las cartas originales; supongo que estarán disponibles solo para consultar en el propio archivo. Trataré de explicar la importancia de estas cartas, aunque suene paradójico, sin consultarlas de primera mano. Únicamente me basaré en la bibliografía que poseo sobre este tema.

[24] ARES, Bernardo (dir.): La correspondencia entre Felipe V y Luis XIV (I), Estudio histórico, informático y traductológico, pág. 7

[25] ARES, Bernardo (dir.): La correspondencia entre Felipe V y Luis XIV (I), Estudio histórico, informático y traductológico, pp. 15-16

[26] ARES, Bernardo (dir.): La correspondencia entre Felipe V y Luis XIV (I), Estudio histórico, informático y traductológico, pág. 14

[27] ARES, Bernardo (dir.): La correspondencia entre Felipe V y Luis XIV (I), Estudio histórico, informático y traductológico, pp. 26-28

[28] Tomado de Wikipedia, la enciclopedia libre: La princesa de los Ursinos

[29] BAUDRILLART, Alfred: Felipe V y la corte de Francia (I). Felipe V y Luis XVI, pág. 96

[30] LYNCH, John: Historia de España, XII. El siglo XVIII, pág. 46

[31] ARES, Bernardo (dir.): La correspondencia entre Felipe V y Luis XIV (I), Estudio histórico, informático y traductológico, pág. 25

[32] ARES, Bernardo (dir.): La correspondencia entre Felipe V y Luis XIV (I), Estudio histórico, informático y traductológico, pág. 26

[33] LYNCH, John: Historia de España, XII. El siglo XVIII, pág.46

[34] BAUDRILLART, Alfred: Felipe V y la corte de Francia (I). Felipe V y Luis XVI, pp. 366-368

[35] BAUDRILLART, Alfred: Felipe V y la corte de Francia (I). Felipe V y Luis XVI, pág. 475

[36] Tomado de Wikipedia, la enciclopedia libre: Jean Orry

[37] DUBET, Anne: Un estadista francés en la España de los Borbones. Juan Orry y las primeras reformas de Felipe V (1702-1706) pág. 61

[38] DUBET, Anne: Un estadista francés en la España de los Borbones. Juan Orry y las primeras reformas de Felipe V (1702-1706) pág. 91

[39] DUBET, Anne: Un estadista francés en la España de los Borbones. Juan Orry y las primeras reformas de Felipe V (1702-1706) pág. 128

[40] DUBET, Anne: Un estadista francés en la España de los Borbones. Juan Orry y las primeras reformas de Felipe V (1702-1706) pp. 130-131

[41] DUBET, Anne: Un estadista francés en la España de los Borbones. Juan Orry y las primeras reformas de Felipe V (1702-1706) pp. 136-137

[42] No analizaré al detalle las reformas de Orry porque no es necesario conocerlas a fondo para comprender su calado y el impacto que tuvieron en la administración y en la hacienda española.

[43] DUBET, Anne: Un estadista francés en la España de los Borbones. Juan Orry y las primeras reformas de Felipe V (1702-1706) pág. 19

[44] LYNCH, John: Historia de España, XII. El siglo XVIII, pág. 46

[45] BAUDRILLART, Alfred: Felipe V y la corte de Francia (I). Felipe V y Luis XVI, pp. 199-202

[46] BAUDRILLART, Alfred: Felipe V y la corte de Francia (I). Felipe V y Luis XVI, pág. 202

[47] BAUDRILLART, Alfred: Felipe V y la corte de Francia (I). Felipe V y Luis XVI, pág. 203

[48] LYNCH, John: Historia de España, XII. El siglo XVIII, pág. 49

[49] BAUDRILLART, Alfred: Felipe V y la corte de Francia (I). Felipe V y Luis XVI, pág. 205

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La invención de la ciudadanía moderna.

Este post es un trabajo que hice para la asignatura Historia Contemporánea de España en segundo de carrera y me parecía apropiado subirlo al blog para aquél que le pueda interesar este tema.

El ciudadano, el cives es el miembro de una comunidad, una civitas. Y la ciudadanía, según Pietro Costa es la relación de pertenencia a una comunidad política, que determina la identidad política de sus miembros, les atribuye deberes y derechos, establece las formas de la obediencia y la participación y dicta las reglas de la inclusión y la exclusión.

Desde los momentos iniciales de la Edad Moderna, se rompió tanto la vinculación medieval entre ciudadano y ciudad, es decir, el burgués; como la identificación entre ciudadanía y participación política del legado clásico. Bodino fue el que propuso estas rupturas; él propugnaba la equiparación entre ciudadano y súbdito, es decir, que lo que lo definía era la obediencia y reconocimiento hacia su príncipe soberano.

Esta idea proseguiría hasta la segunda mitad del siglo XVIII, en especial hasta el periodo revolucionario francés, que es donde se inventa el concepto moderno de ciudadanía. Esta invención se reflejó al menos en tres rasgos básicos:

  1. El final de la identificación entre burgués y ciudadano, aún subsistente a pesar de la crítica de Bodino.
  2. La sustitución de los deberes por los derechos como rasgo fundamental de la ciudadanía. Sigue habiendo deberes, pero lo definitorio de la ciudadanía serán los derechos.
  3. El abandono de la equiparación entre ciudadano y súbdito. La diferencia entre ambas quedó establecida en el Contrato Social de Rousseau que dice que se llaman ciudadanos a los partícipes de la autoridad soberana, y súbditos los que están sometidos a las leyes del Estado.

Se da una nueva dualidad que se pone de manifiesto con la declaración de Derechos de 1789: la que enfrentaba al hombre y al ciudadano. En El Contrato Social, Rousseau dice que en el estado de naturaleza el hombre vive sometido a sus instintos, únicamente preocupado de sí mismo, mientras que en el estado civil, se da una trasmutación: el deber remplaza al impulso físico, la propiedad a la posesión, se pierde la libertad natural y se recibe la libertad civil. Los revolucionarios franceses heredaron de Rousseau esta dicotomía, estableciendo que someter el hombre al ciudadano suponía el paso del estado de naturaleza al estado social.

Una idea derivada de esta dicotomía es que todos los hombres, por serlo,  gozan de derechos naturales, pero el disfrute de derechos políticos, en especial al voto, no era resultado inmediato de la propia condición humana. A raíz de esto se establece la diferencia entre ciudadanos activos, que gozan de derechos políticos y ciudadanos pasivos que sólo gozan de los derechos naturales y civiles. Esto abría las puertas a la limitación de los derechos políticos en base a diferentes criterios, como el sexo o la riqueza.

Se da un cambio sustancial con la aparición de la ciudadanía nacional y la separación radical entre el nacional y el extranjero. El ciudadano aparecía ahora vinculado a un amplio cuerpo colectivo, la nación en el que reside la soberanía. Por tanto, era necesario contar con la nacionalidad para poder disfrutar de la soberanía.

En España

En España, como en Francia, el periodo revolucionario gaditano fue el momento de invención de la ciudadanía moderna. La influencia francesa se hizo sentir, en especial en la definición del ciudadano, pero se daban diferencias debido a la diferente cultura política, y a la realidad bélica que había durante la Guerra de Independencia. Durante los años de la guerra, se abandonó la referencia tradicional a la ciudad y se sustituyeron los rasgos morales que estaban asociados al término por una caracterización jurídica y política más precisa. El ciudadano aparecía como oposición al vasallo, lo que reflejaba el rechazo por parte de los liberales de las doctrinas anteriores. Frente al vasallo, lo que caracterizaba al ciudadano era su condición de hombre libre y los derechos que tal condición llevaba consigo.

Se da una diferencia de argumentos sobre el origen de los derechos. En Francia éstos procedían de un estado de naturaleza anterior a la constitución de la sociedad, por lo que no podían ser recortados. En España, se basaron en una visión historicista; los derechos naturales los tiene el hombre en sí mismo por concesión divina. El auge de esta perspectiva se situaría en tiempo de los godos, cuando el Fuero Juzgo recogía los “derechos de la nación, del Rey y de los ciudadanos”, éste había subsistido durante la reconquista, e incluso después de la unificación. Pero la unión fue el punto de partida del declive, debido al decaimiento de la celebración de cortes.

En cuanto a los deberes, el ciudadano está obligado a servir al Estado, vivir sometido a las leyes y respetar sus órganos. Puede incluso a llegar a sacrificar su vida. Flórez definió al ciudadano virtuoso como el ciudadano ilustrado, y por ilustrado debía conocer sus derechos y los deberes del Príncipe y del ciudadano. Esto se basaba también en la justificación historicista, ya que la libertad había sido la fuente de la grandeza de los Estados y de la virtud y el heroísmo de sus ciudadanos, mientras que su pérdida se convertía en la causa del declive y sometimiento.

Se plantearon dos dicotomías: la separación entre españoles y ciudadanos y la diferenciación entre derechos civiles y políticos.

Es España, no habían ciudadanos activos y pasivos; por un lado estaban los españoles (hombres libres nacidos y avecindados en los dominios de las Españas, sus hijos y los extranjeros que obtuvieran la naturaleza o al menos llevaran 10 años de vecindad), que componían la nación; por otro lado estaban los ciudadanos (españoles que procedían por ambas líneas de los dominios de la corona, las los extranjeros que obtuvieran carta especial de ciudadano), que contaban además con los derechos políticos.

Complemento a esta diferenciación esta la doctrina de los derechos que los diferenciaban en dos categorías: por un lado, los derechos naturales y civiles; por otro, los derechos políticos que dependían de la ley fundamental y de las decisiones de los poderes públicos. La libertad política podía ser recortada por razones de conveniencia pública, la libertad civil sólo podía ser restringida a una determinada persona por una condena.

Pero, ¿Por qué no plasmaron los derechos en una declaración? Además de que no existía una fuerte tradición que les obligara a hacerlo, los derechos que aparecían en el borrador eran muy similares a la constitución francesa de 1793. En plena guerra contra Napoleón no parecía lo más indicado copiar partes de la constitución española de los textos constitucionales franceses.

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¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú.

 

En este post pretendo hacer un análisis de la película de Stanley Kubrick ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (1964), una ácida sátira sobre el temor nuclear propio del enfrentamiento entre EE.UU. y la URSS durante la Guerra Fría. Lo primero de todo, quiero avisar a los lectores que en este post hay SPOILERS sobre la película y, lo recomendable, es verse la película y después leerse la crítica, aunque si lo hacéis al revés, tampoco pasa nada. El grueso de la información de la crítica lo he tomado de un artículo sobre “La diplomacia atómica en la Guerra Fría y Estados Unidos” de mi profesora de mundo actual Coro Rubio.

El título original de la cinta era “Doctor Strangelove or How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb”, es decir, Doctor Strangelove o cómo aprendía a dejar de preocuparme y a amar a la bomba. Por tanto, el título original ya nos muestra la temática del film, la lucha atómica. La película empieza con la orden de un jefe de base aérea estadounidense, Jack Ripper (Sterling Hayden), para que los bombarderos B-52 de su escuadrón que están volando cerca de la URSS, bombardeen con armamento nuclear los objetivos en Rusia. La causa de esta orden es el temor que tiene este loco general a la fluorización del agua, teoría de la conspiración que se difundió realmente entre algunos sectores de la población estadounidense, por la cual, se contaminaban los fluidos corporales. Este complot, cree Ripper es el que ha provocado su impotencia, la cual explica Kubrick con la metáfora del puro fálico que fuma en todo momento.

El plan R que pone en marcha Ripper supone que los aviones quedarán incomunicados para evitar órdenes enemigas que provoquen la confusión, y la única manera de mandarles un mensaje es empleando un código de tres letras que sólo Ripper sabe. El general Mandrake (Peter Sellers) de la RAF británica, es la antítesis de Ripper e intentará descifrar dicho código para hacer regresar a los aviones. Para agravar la situación, los soviéticos han creado un dispositivo (arma definitiva) que mandará un ataque nuclear contra EE.UU. en el momento que una bomba toque el suelo.

El presidente de EE.UU., Muffley (también Peter Sellers) se reúne con los generales del Pentágono para solucionar la situación. Entre los generales esta “Buck” Turdgison (George C. Scott), también se encuentra presente el embajador soviético y un tétrico científico nuclear exnazi en silla de ruedas, el Doctor Strangelove (Otra vez Peter sellers). La película transcurre en tres escenarios paralelos: la base aérea de Burpelson, el interior de un bombardero B-52 y el Pentágono. La película es una expresión del miedo a la guerra nuclear, a la carrera de armamentos y a la tecnificación de la guerra. Nos muestra el poder oscuro de la ciencia y los problemas en la relación de poder político y poder militar a través de las discusiones entre el presidente Muffley y el general Turdgison.

Los nombres de los personajes de la película son metafóricos. El científico exnazi cambió su nombre alemán por el de Strangelove, “amor extraño”, referido por su amor a la bomba atómica, a la destrucción. El nombre del general Jack Ripper se refiere al psicópata más famoso, Jack el destripador (Jack the Ripper) y el nombre del general Mandrake hace referencia a un mago de un cómic de los años 30 que consigue salir de los problemas en los que se ve envuelto gracias a la magia. Aunque consigue averiguar el código de 3 letras para contactar con los bombarderos y dar la contraorden, el bombardero pilotado por el mayor Kong (de King Kong) debido a una avería no recibe el mensaje, dirigiéndose directamente a atacar el objetivo. El mayor Kong es el prototipo del hombre duro americano tejano, que cuando le ordenan el ataque se pone un gorro vaquero y acaba cayendo a horcajadas con la bomba gritando en éxtasis de alegría como si cabalgase en un rodeo.

El nombre del presidente Muffley hace referencia a los órganos sexuales femeninos, feminizándolo y rebajándolo a la debilidad y la complacencia reflejada en las conversaciones con el premier soviético Kissov (de kiss, beso) y en contrapunto al apodo “buck” (macho) del general Turdgison, asociando la virilidad y la fuerza con el estamento militar. Este general representa el fanatismo y brutalidad de este estamento. Pero el miedo a la guerra nuclear no es lo único que refleja Kubrick, este miedo se extiende a la progresiva mecanización de la guerra y a la pérdida de su control por parte de la mano del hombre.

Una vez asumido que el avión del mayor Kong va a realizar el ataque y que se disparará el “arma definitiva” provocando una destrucción total que dejará inhabitable la tierra durante 100 años, se plantean como hacer subsistir la raza humana. El doctor Strangelove explica al presidente que tendrán que refugiarse en unas minas a varios kilómetros de profundidad una parte de la población estadounidense que será elegida, una vez más, por una máquina que elegirá a los mejores y más fértiles. Aquí observamos aflorar la ideología nazi de superioridad racial.

Este curioso personaje, al que se le dispara el brazo continuamente  haciendo el saludo nazi y que confunde “mi presidente” con “mein fuhrer” y que está tan fascinado con la destrucción y la muerte que el ataque nuclear le revitaliza y se levanta de la silla diciendo al presidente “mein fuhrer, puedo andar”. Este doctor suelta una frase que no tiene desperdicio en la que se refiere a la disuasión que produce la escalada armamentística nuclear. “La disuasión es el arte de producir en la mente del enemigo el miedo a atacar.” Otra frase genial del general Jack Ripper define perfectamente la imagen del poder político que tiene el estamento militar. Citando a Clemenceau dice “la guerra es demasiado importante para dejarla en manos de los generales. Cuando dijo eso hace cincuenta años pudo tener razón, pero hoy día es demasiado importante para dejársela a los políticos. No tienen ni tiempo, ni conocimientos, ni aptitudes para dedicarse a la estrategia”.

Habría muchas cosas más que se pueden comentar sobre esta película, plagada de detalles y guiños muy curiosos pero sería alargarme demasiado. Por ello, os remito al artículo del que he extraido el grueso de la información.

Rubio Pobes, Coro: LA «DIPLOMACIA ATÓMICA» EN LA GUERRA FRÍA Y ESTADOS UNIDOS. ¿TELÉFONO ROJO? VOLAMOS HACIA MOSCÚ.

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El atractivo de las “causas perdidas”.

El otro día en clase, mi profesor de Historia Contemporánea del País vasco, el gran Santi De Pablo hizo referencia al “atractivo de las causas perdidas” en referencia a la imagen romántica y, en ocasiones, épica que tenemos del carlismo vasco. En este post, me propongo reflexionar un poco, sin ánimo de ser exhaustivo, sobre la idealización y en muchas ocasiones manipulación interesada de acontecimientos del pasado que nos llegan, por tanto, deformados y adulterados, conservando poco o nada de su “forma” original.

En primer lugar, hay que aclarar a qué me refiero con “causa perdida”. El significado que pretendo expresar y al que creo que se refería mi profesor es el de una ideología o proceso histórico que, por causas de diversa índole, no se ha llegado a poner en práctica o ha sido finalizado de manera abrupta causando un cambio brusco en el devenir histórico. Como ejemplo, mi profesor ponía el carlismo vasco, cuya ideología contrarrevolucionaria ha sido vista de manera romántica como una defensa de los particularismos vascos, una idealización del mundo rural idílico vasco que se alza en armas contra la modernidad y la españolidad etc. Nada más lejos de la realidad, porque si algo eran realmente los carlistas eran españoles, pues defendían una línea sucesoria paralela a la de Isabel II que les asegurase que el Antiguo Régimen no diese paso al sistema liberal que traería consigo la progresiva eliminación de los fueros, una disminución del peso de la Iglesia en la política, desamortizaciones, pérdida de privilegios de la nobleza y el clero, etc. Es decir, suponía la pérdida de todo lo que defendía el carlismo. Esta ideología se ve reflejada en el lema del carlismo vasco: Dios-Patria-Rey-Fueros. Sin embargo, al ser un movimiento que perdió dos guerras 1833-1840 y 1872-1876, se nos presenta un tanto deformado como unos pobres campesinos qué solo pretendían defender sus particularismos, prácticamente como un movimiento de liberación vasco, y aparecen sus líderes (Tomás de Zumalacárregui en especial) idealizados como defensores de la libertad vasca en oposición a la “opresión” española. También se mitifican los uniformes, los lugares emblemáticos (Montejurra), etc. Sin embargo, (y ahora hago Historia-ficción) si hubiesen ganado la guerra y hubiesen mantenido el Antiguo Régimen por unos cuantos decenios más, ¿no sería nuestra imagen sobre ellos diferente? ¿No lo situaríamos al nivel del “rey felón (traidor)” Fernando VII que retornó al absolutismo tras la Guerra de Independencia y la experiencia constitucional gaditana? Sin duda, la respuesta es sí, pero es por esto que las causas perdidas tienen un regusto romántico que encanta a la gente. Por todo ello, el tema del carlismo se ha convertido en uno de los Best Sellers de la literatura histórica en el País Vasco.

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Tomás de Zumalacárregui (1788-1835)

Como segundo ejemplo sobre esta idealización de las causas perdidas, deberíamos mencionar la Segunda República. Éste es un tema mucho más espinoso ya que se sitúa más cercano en el tiempo y tiene muchas más implicaciones. Vaya por delante que con mi opinión no pretendo herir a nadie. Nadie puede negar que, entre amplios sectores de la población española hay una cierta idealización de la Segunda República y, no se puede negar tampoco que fue una “causa perdida” ya que fue cortada abruptamente por el alzamiento del General Franco y de parte del ejército en julio de 1936. Se ve la Segunda República como un periodo de libertad y como una época plácida que fue destruida por los fascistas. Esta afirmación, real en parte, debe ser matizada porque, si algo caracterizó a la Segunda República es la intolerancia que se generó durante su duración entre las izquierdas y las derechas. Durante los gobiernos de izquierdas, las medidas anticlericales en una sociedad con un amplio porcentaje de católicos fueron constantes, lo que desató las iras de amplios sectores de población. Durante los gobiernos de derechas, se reprimió duramente los movimientos obreros asturianos de octubre de 1934, y se trataron de revertir todas las medidas económicas, religiosas y sociales del periodo anterior. Por último, la chispa que hizo alzarse a parte del ejército fue la victoria del Frente Popular (una coalición de partidos de izquierdas) que suponía una vuelta y radicalización de las medidas de corte izquierdista, lo que los partidos de derechas no estaban dispuestos a asumir. El resto es historia. Por tanto, esa Segunda República que tanto se idealiza con sus símbolos (bandera tricolor), sus himnos (himno de riego), etc., fue, básicamente un desastre, provocado por las intolerancias opuestas de las izquierdas y de las derechas. Por todo ello, la gente nostálgica de la Segunda República debería plantearse si no es mejor un sistema democrático nacido de la concordia y el acuerdo entre las diferentes ideologías políticas, donde todos tengan cabida. A buen seguro, el sistema constitucional actual tiene fallos, pues está hecho por hombres, pero no debemos echar la vista atrás constantemente pensando que “cualquier tiempo pasado fue mejor” ya que, esa es una de las mayores falacias que se pueden pronunciar. Y, si algún día, ojalá que pronto, llega la república, que sea la tercera, no una reedición de la segunda con sus fallos e intolerancias, como si nada hubiera ocurrido y no hubiésemos aprendido nada en casi 80 años de Historia.

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Alegoría de la Segunda República.

En conclusión, debemos observar los acontecimientos del pasado tal y como fueron y no magnificarlos ni depreciarlos porque entonces no estaríamos ante un relato histórico, sino ante un cuento chino. Debemos andar con pies de plomo al leer obras históricas y no tragarnos lo que nos cuentan como si fuera palabra de Dios porque es la única manera de no caer en las manipulaciones que se orquestan desde las diversas ideologías que buscan en la Historia una justificación y un apoyo a sus programas. Veamos las causas perdidas como lo que fueron, algo del pasado que no llegó a consumarse o que fue cortado durante su desarrollo.

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Los ámbitos de sociabilidad de los esclavos en la América hispana (siglos XVI-XVIII)

INTRODUCCIÓN

En este trabajo nos disponemos a responder a una serie de preguntas: ¿cuáles fueron los principales ámbitos de sociabilidad de los esclavos africanos en América?, ¿cómo eran estos ámbitos? y ¿en qué consistió esa sociabilidad? Para poder realizar este análisis es necesario estudiar de manera separada la sociabilidad del esclavo rural y la sociabilidad del esclavo urbano ya que son dos medios sociales muy distintos entre sí que determinarán las diferentes formas que tendrán los esclavos de relacionarse entre sí.

Por tanto, intentaremos analizar las líneas maestras de los mecanismos empleados por los esclavos para conservar su cultura, para fortalecer los lazos de identidad étnica, para ayudarse de manera mutua y, en ocasiones, para integrarse en la sociedad colonial que les oprime. Todo este análisis lo centraremos en la América hispana entre el siglo XVI y el siglo XVIII. Dedicaremos una especial atención a las cofradías de negros que tuvieron una importancia capital en la evangelización de los esclavos urbanos y fomentaron de manera importante la creación de lazos entre los estos esclavos y los negros y mulatos que ya gozaban de libertad y que, por lo tanto, estaban más integrados en la sociedad americana. Junto con esto, también analizaremos otros ámbitos de sociabilidad como son los barracones y los palenques en el mundo rural, y los cabildos de nación en el mundo urbano.

Para la realización del trabajo se han empleado varios artículos científicos que tratan sobre estos temas y alguna otra obra de consulta para enmarcar el discurso en su contexto.

1. LA SOCIABILIDAD DEL ESCLAVO RURAL

En África, las sociedades se organizaban en torno a los conceptos de tribu y familia; de hecho, el hombre o la mujer tenía sentido, no como individuo, sino como integrante de un grupo.[1] Sin embargo, en el momento de la captura y de la trata de los negros africanos, todo esto desapareció en mayor o menor medida, ya que el desarraigo de los esclavos era un mecanismo necesario de dominación que buscaba impedir posibles resistencias y rebeliones. Sin embargo, hubo elementos sociales organizativos, grupos de edad y étnicos, que pudieron mantenerse a pesar de lo traumático de la trata. Estos grupos se vieron reflejados y, en cierta manera, fortalecidos en los ingenios americanos, ya que, en el mundo esclavo campesino se dio una cultura endógama, debido al aislamiento casi total de los esclavos en las plantaciones. Esta cultura es mucho más resistente e impermeable a los elementos de la cultura dominante que la sociedad urbana, mucho más cambiante, moldeable y permeable a las transformaciones sociales.[2]

Los terratenientes siempre procuraron mantener una cierta diversidad étnica entre los esclavos de sus ingenios para evitar elementos de identificación común que pudiesen llevar a rebeliones o resistencias. Sin embargo, en el plano práctico, esta idea tuvo limitaciones debido a que el suministro de esclavos a América estaba circunscrito a unas zonas concretas de África y a que la experiencia de los propietarios desde el comienzo de la colonización en el siglo XVI había delimitado una serie de estereotipos de negros con diferentes cualidades de carácter y fuerza física en función de su etnia o lugar de procedencia. Por esto mismo, los plantadores tendieron a tener unas ciertas preferencias por los esclavos de unas zonas u otras de África.[3] Por ello, la diversidad étnica y, sobre todo, lingüística no resultó ser tan importante como a priori pudiera parecer y como era la intención inicial de los plantadores esclavistas.

1.1. Los barracones

En las plantaciones, el lugar fundamental de sociabilidad de los esclavos eran los barracones. Durante el siglo XVIII se aumentaron notablemente el número de dotaciones de esclavos y se fue generando cada vez más una sociedad eminentemente masculina y de claro componente africano, frente a la sociedad más criolla y equilibrada en lo referente a los sexos de etapas anteriores. Esos barracones, se convirtieron en el ámbito social por excelencia reservado a los esclavos, ya que en ellos no entraban los amos ni los mayorales.[4] En ellos, las estructuras clánicas fueron sustituidas por otro tipo de relaciones sociales que no necesariamente pasaban por la etnia. Los elementos de liderazgo dentro de la sociedad de los barracones se eligieron en base a dos factores fundamentales: el conocimiento de la lengua del plantador y el conocimiento de las tradiciones africanas. [5] El primer factor estaba relacionado con el prestigio que podía otorgar dentro del grupo el poder comunicarse con el amo, y el segundo con la capacidad de mantener la memoria y la cultura africana. Por esto mismo no nos ha de extrañar la existencia de “jefes” criollos y bozales. Dentro de la sociedad de los barracones es importante el componente religioso como forma de mantener viva la identidad cultural en oposición a la cultura de los amos. A este respecto debemos pensar que los panteones animistas africanos tuvieron que reorganizarse dentro de estas sociedades debido a la diversidad étnica y cultural reinante en estos grupos de las plantaciones. Además, la religión católica otorgó a los esclavos gran cantidad de santos y vírgenes que podían ser asimilados y que cumplían funciones muy parecidas a las de las divinidades animistas africanas. Todo esto fue favorecido por la pasividad en este aspecto de los plantadores, que veían en las fiestas con tambores de los negros un elemento de barbarie, pero inofensivo. Este proceso dio lugar a un sincretismo muy interesante que permitía a los esclavos conservar lo esencial de sus creencias religiosas.

1.2. Los palenques

            En este punto, es necesario tener en cuenta los palenques como medio de sociabilidad de los esclavos huidos, ya que constituye un elemento importante derivado de la sociedad de las plantaciones, ya que de ellas proceden, fundamentalmente, la población de estos palenques.

La estructura organizativa de los palenques vino determinada en gran medida por las necesidades de los esclavos huidos y depende del momento histórico en el que se sitúen. Las primeras comunidades de cimarrones tienen como dirigente a un hombre que se titulaba rey, sin embargo, en los siglos XVIII y XIX parece que la titulatura de estos jefes es la de capitán.[6] Estos palenques resultaron una influencia negativa para las plantaciones porque realizaban un “efecto llamada” sobre las dotaciones de los ingenios que veían en ellos una oportunidad de huida de la explotación a la que estaban abocados y les ofrecía un modelo de organización social y económico autónomo. Sin embargo, el abastecimiento de estos palenques era complicado, ya que necesitaban obtener recursos imprescindibles a los que no podían acceder de manera autosuficiente. Por ello debían recurrir al comercio con libres o esclavos con libertad de movimientos o a robos en las plantaciones.

Normalmente y de manera lógica, los palenques se organizaban en cuadrillas jerarquizadas que se encargaban de la defensa y de la captación de la mayor cantidad de esclavos huidos posible. Hay un elemento importante de estos grupos que es la masculinización, producto de la estructura de las dotaciones de las plantaciones que eran, eminentemente masculinas. Este hecho supone un problema para la reproducción y supervivencia del palenque. Por ello, debemos suponer que la importancia de las mujeres en estos grupos sería notable debido, precisamente, a su escasez.

2. LA SOCIABILIDAD DEL ESCLAVO URBANO

La vida del esclavo era mucho mejor en las poblaciones que en el campo. El esclavo urbano se dedicaba al servicio personal de los amos o a diferentes oficios manuales que se suelen realizar en las ciudades. En las poblaciones tenían muchas más posibilidades de encontrarse a esclavos en su situación y a esclavos que había conseguido liberarse a través de la compra de su libertad, etc., por ello, podemos pensar que estos esclavos vivían en una sociedad más plural y podían tener más aspiraciones que los que trabajaban en las plantaciones, los cuales vivían aislados de otras posibilidades de supervivencia. No nos debe extrañar, por tanto, que existan mecanismos de sociabilidad y de mutualismo sobre todo en las ciudades, donde además de todo esto, la presencia de las órdenes religiosas y del clero secular era mucho mayor ya que, como veremos, la iniciativa de las cofradías muchas veces partía de los estamentos clericales.

2.1. Las cofradías

La Iglesia siempre tuvo interés en la evangelización de los esclavos africanos que llegaban a América como forma de integración social, cultural y religiosa dentro del mundo colonial. Por ello, tanto las autoridades civiles como las religiosas fueron partidarias de la creación de cofradías como medio de evangelización, de aprendizaje de la doctrina cristiana y de preparación para la recepción de los sacramentos. [7] Estas cofradías se inspiraron en las ya existentes en la Península que fueron remodeladas tras el concilio de Trento (1545-1564) el cual, entre otras cosas, colocó a las cofradías bajo la jurisdicción del obispo correspondiente. Este concilio también influyó en los objetivos de estas organizaciones, valorando las obras del hombre y la mortificación como manera de llegar a la santidad. Además promovió la adoración del Santísimo Sacramento y de las reliquias de los santos, instando a la realización de manifestaciones procesionales con sus imágenes. [8]

Las cofradías buscaban la mejora espiritual y material de sus miembros a través de tres vías. En primer lugar, fomentaban el culto al Santísimo Sacramento, a Cristo, a la Virgen y a los santos patrones representados en esculturas. En segundo lugar, incitaban a las prácticas religiosas colectivas (misas, rosarios, procesiones, etc.) e individuales (limosna, pago de cuotas en la cofradía etc.). En tercer lugar, impulsaban al ejercicio de la caridad entre los pobres y enfermos y entre los propios miembros de la cofradía, incluso llegando a proporcionar los medios para comprar su libertad pero sobre todo, para garantizar los gastos de los funerales y entierros de los cofrades.[9] Es evidente el interés especial que podían tener los negros a la hora de acceder a estas cofradías, ya que el carácter mutualista de las mismas y de sus miembros era una forma de mantener la conciencia de solidaridad que influía positivamente en sus ansias de autonomía e independencia con respecto a la sociedad dominante. Estas cofradías eran una atractiva vía para fomentar la comunidad de negros y para conformar un sentido de pertenencia de sus miembros a través de la preservación de la lengua y la esencia de las tradiciones culturales africanas.[10]

Es importante destacar el carácter de estas cofradías como elementos de sociabilidad étnica, ya que el hecho de que admitiesen a esclavos y a libres fomentó lazos entre estos dos grupos, unos oprimidos por el sistema, y otros, ya integrados en él. Además, las fiestas patronales fueron el barniz exterior que cubría las expresiones étnicas que se manifestaban a través de danza, música y folklore en general. Todo esto dio lugar a un cierto sincretismo religioso entre elementos africanos y cristianos.

Las cofradías de negros fueron promovidas por diferentes instituciones religiosas (parroquias y órdenes religiosas), por los propios negros libres y esclavos y, en algunas ocasiones por un laico como es el caso del Doctor Pedro López que solicitó la creación una cofradía para los negros de México en el año 1585, para adoctrinar a éstos en el cristianismo.[11]

2.1.1. Los miembros de las cofradías

Las cofradías de negros quedaron estructuradas, en mayor o menor medida en función de la etnia, hecho en el que influyó el ambiente de pureza de sangre y estratificación por el color de la piel propio de la sociedad colonial donde se insertaban. De esta forma, encontramos en las fuentes negros, mulatos, pardos, morenos, libres y esclavos pertenecientes a diferentes etnias africanas, preferentemente varones aunque hubo algunas que admitieron mujeres y que llegaron a ser mayoritarias. Las cofradías clasificadas según la etnia, fueron las preferidas en el siglo XVI, pero a partir del siglo XVII y, sobre todo el XVIII, la presencia de blancos o “españoles” en estas cofradías se ve ampliada notablemente. En el caso peruano, está bastante estudiado que existe una relación entre las “naciones” esclavas y las diferentes cofradías y cabildos de negros, aunque hay otras zonas donde esta relación no parece ser tan clara. Es lógico pensar que los miembros de estas cofradías, ya sean esclavos o libres, tuvieron cierto nivel económico y social debido a que eran los únicos con algo de tiempo libre y con recursos para dedicarse a las actividades de las cofradías, por ello, estas hermandades estarían fundamentalmente, formadas por la elite de color esclava o libre. [12]

Para ilustrar la explicación vamos a citar el ejemplo de la Hermandad de Santa Ana de la ciudad de Panamá, cuyo expediente de 1765 recoge la relación de sus miembros, con lo que nos da una foto fija de su composición interna.[13] En dicho listado aparecen un total de 414 miembros, sin embargo, llama la atención el anonimato al que están sometidos gran parte de los mismos. Este anonimato tiene una doble razón de ser: por un lado, para evitar realizar un listado demasiado extenso; y por otro, para resaltar a aquellas personas que merecen ser expresadas por razón de sus carácter, es decir, por su nivel de estima social.[14]

            De estos datos podemos extraer varias conclusiones. En primer lugar, la aplastante mayoría de negros que hay en la cofradía, con un 81% del total, sin embargo y por desgracia, no se explicita su condición jurídica (esclava o libre). En segundo lugar, observamos la gran cantidad de mujeres negras que hay, un 60% del total. En tercer lugar, nos muestra la situación minoritaria de los blancos o “españoles” (hombres y mujeres) en esta cofradía. Sin embargo, conviene matizar estos datos con el carácter de los diferentes grupos que integran esta cofradía. En primer lugar, en este listado se observa una diferenciación de trato entre negros y “españoles”. Los blancos cuyo nombre se cita en el listado aparecen precedidos por el tratamiento de don/doña o excelentísima, hecho que no ocurre con los negros. Además, sólo reciben el nombre de “cofrades” los presbíteros y españoles varones, mientras que las mujeres blancas y las personas de color son tratadas como hermanos o hermanas.[15]

Todo esto, nos muestra la intención segregacionista que transluce el texto y que, seguramente, sería trasladable a las relaciones sociales que se darían dentro de la propia cofradía panameña. Este segregacionismo no es más que el reflejo de una sociedad colonial donde la pureza de sangre es tan importante y donde esa pureza determina el lugar a ocupar en la sociedad, por regla general.

Tras analizar este ejemplo, es conveniente dedicar unas líneas a los cargos que hay dentro de la propia cofradía y que determinan el estatus de sus miembros, o más bien, el estatus de sus miembros determina la posibilidad o no de desempeñar estos cargos. Los miembros de la cofradía se reunían en una asamblea formando el cabildo donde se nombraban a los protectores y defensores, los mayordomos, procuradores y oficiales (tesoreros, celadores, diputados, etc.). Esta asamblea se reunía generalmente, cada año para la elección de los cargos y para revisar las cuentas. Había, por lo general un mayordomo por cada etnia (negros, blancos y criollos) y sus funciones principales eran visitar la iglesia parroquial donde tenía su sede la cofradía colaborando con el teniente de cura en todo lo necesario para el cuidado del culto, de la iglesia, de los altares y de los cementerios. [16] La lucha por el desempeño de estos cargos que daban prestigio dentro de la cofradía y de la sociedad urbana provocó disensiones dentro de estas hermandades entre blancos y negros y entre libres y esclavos. La jerarquización de los miembros fue muchas veces un motivo de queja ya que cada uno hacía referencia a sus privilegios adquiridos y a la antigüedad de pertenencia a la cofradía. También abundan las denuncias por malas actuaciones en la elección de mayordomos que requería la intervención de los protectores de las cofradías para solucionar el asunto.[17]

2.1.2 Las advocaciones de las cofradías y las prácticas religiosas

Todas las cofradías nombraban como titular a algún misterio de la religión cristiana, Cristo, la Virgen o los Santos, bajo cuya protección se colocaban y al que dedicaban la mayoría de las actividades de culto. Entre las advocaciones más populares estaban  la Santísima Trinidad, Cristo, las diferentes advocaciones marianas, entre las que destaca Nuestra Señora del Rosario; entre los santos, San Benito de Palermo que era un santo negro muy venerado entre los negros de América, y también Santa Rosa. Muchas cofradías de negros tenían aparte del titular, como advocación a las Ánimas, devoción muy arraigada entre la población negra. Muchas veces, los titulares de las cofradías se asimilaron a las divinidades tradicionales africanas, como es el caso de los santos Cosme y Damián de Santo Domingo y los que están bajo la advocación de San Juan Bautista, relacionado con la deidad Shangó del vudú. [18]

La cofradía como organización religiosa se introdujo en América procedente de la Península, donde suplantó,  con bastante éxito a las antiguas fiestas paganas. La Iglesia procuró que los negros, al igual que los blancos e indios, formasen hermandades y cofradías propias. En estas asociaciones con fines religiosos y asistenciales, se reforzaron los lazos de pertenencia étnica y de amistad a través de la celebración colectiva de rituales religiosos. En estas cofradías se dio un progresivo sincretismo entre las creencias tribales africanas y las creencias cristianas, hasta llegar a una aculturación prácticamente total. Entre las prácticas religiosas fundamentales, estaba la celebración de la fiesta de la advocación principal, con la salida en procesión portando las imágenes escultóricas de la cofradía, o la participación de las hermandades en las procesiones de Semana Santa.

Por último, respecto a las prácticas de las cofradías hay que destacar el papel fundamental que jugaron a la hora de garantizar el tránsito de la vida a la muerte de sus miembros. Todos los hermanos, ya fueran libres o esclavos, tenían derecho a un entierro digno. Cuando llegaba la hora, por lo general, lo único que se exigía, además de la pertenencia a la cofradía, era la comprobación de que estaba al día en el pago de las cuotas a la misma. Tras esta comprobación, la cofradía se hacía cargo de los gastos de entierro y de realizar las exequias y misas correspondientes. Por supuesto, en este aspecto, también encontramos diferencias de trato entre los miembros de estas asociaciones, ya que, por lo general, a los miembros de la junta de gobierno se les reservaba una ceremonia funeraria más detallista que al resto de hermanos.[19]

2.2. Los cabildos de nación.

            Los cabildos de nación son asociaciones de negros esclavos agrupados por su lugar de origen. Las actividades fundamentales de estas organizaciones consisten en la  realización de sus bailes, músicas e instrumentos tradicionales, pero además, adquirieron el carácter de auxilio y beneficencia social entre sus miembros para el costeo de los funerales e, incluso, para comprar la libertad de algunos integrantes.[20] La diferencia fundamental con respecto a las cofradías de negros es que son organizaciones eminentemente laicas, en comparación con el eclesiastismo de las cofradías, que estaban bajo la tutela del obispo diocesano y cuyo objetivo era de tipo religioso (promoción de la piedad y de la vida cristiana). Los cabildos tienen un carácter de asociación de ocio y de socorro mutuo. A pesar de todo esto, y como reflejo de la religiosidad e influencia de la Iglesia en la sociedad, los cabildos se situaban bajo la protección de un santo o de una virgen cristiana.

Los cabildos se desarrollaron en varias partes de la América hispana, pero tuvieron un peso importante en la isla de Cuba. Estas organizaciones sólo podían estar integrados por negros nacidos en África, y estaba prohibida la entrada a los hijos de los negros nacidos en Cuba. Este hecho, contribuyó a mantener las tradiciones africanas vivas dentro de unos grupos sólo integrados por africanos de una “nación”. Según Natalia Bolívar, estos cabildos, al no estar sujetos a la tutela de la Iglesia, fueron refugios donde se mantuvo y se desarrolló una religión propia. [21] Los cabildos estaban presididos por un rey escogido de entre los miembros de más edad, con una jerarquía tribal o religiosa, o podían estar presididos por tres capatanes o capitanes y tres madrinas o matronas, elegidos por votación, estableciendo una jerarquía. En ellos se practicaba el socorro mutuo, se instalaban escuelas de lenguas y eran guardianes de las tradiciones africanas. Además, practicaban el culto a ciertas deidades africanas como, por ejemplo, el Cabildo de Changó en la Habana.[22]

Entre los cabildos más conocidos de Cuba están los lucumíes, los congos-angolas, los mandingas, los araras y los carabalíes, que se cobijaron bajo la advocación de la Virgen María. Natalia Bolívar afirma que “en la primera etapa las creencias religiosas de más de 200 etnias introducidas en Cuba conservarían su fidelidad en la liturgia a la usanza de su país de origen, conservando la lengua, los toques y las danzas con las características propias y sin influencia del mundo ajeno que las rodeaba”.[23] Me parece, sin embargo, que esta es una afirmación demasiado rotunda ya que, al fin y al cabo, estos esclavos estaban insertos en la sociedad americana de una manera más o menos fuerte y seguro que, a pesar de ser los primeros estadios del esclavismo, hubo influencias externas que darían lugar a ese sincretismo del que hemos hablado con anterioridad.

3. CONCLUSIÓN

Tras este trabajo, podemos extraer una serie de conclusiones acerca del tema del estudio, los ámbitos de sociabilidad de los esclavos en América:

1-      Hemos observado que la sociabilidad del esclavo rural y del esclavo urbano presenta claras diferencias debido al distinto entorno que se da. Por un lado, en las plantaciones se desarrollan  unas sociedades de tipo endógeno, limitadas casi exclusivamente a las dotaciones que trabajan en ellas. Por el otro, en el mundo urbano, las relaciones son más abiertas y los esclavos gozan de más independencia para asociarse y relacionarse con personas en su misma situación o con un estatuto de libertad.

2-      La sociabilidad del esclavo rural se desarrolla fundamentalmente en los barracones donde los miembros de las dotaciones podían relacionarse con mayor libertad, lejos de sus amos y de los mayorales. Los palenques son agrupaciones de esclavos, rurales sobre todo, que han huido de sus lugares de trabajo en busca de una sociedad en libertad donde se organizan de forma jerárquica y donde está presente un gran porcentaje de hombres producto de la masculinización de las dotaciones de las plantaciones.

3-      En el mundo urbano destacan dos tipos de asociación en la que participan los esclavos, y donde desarrollan lazos de identificación étnica y de conservación de las tradiciones africanas, las cofradías y los cabildos de nación.

4-      Las cofradías de negros servían para evangelizar a los negros y, de esta manera, integrarlos en la sociedad cristiana colonial. Por ello, la Iglesia estaba muy interesante en la creación de estas hermandades que nacen de la iniciativa del estamento eclesiástico, de un particular o de los propios negros esclavos y libres. La composición de estas cofradías es heterogénea y va variando a lo largo del tiempo, participando inicialmente únicamente negros y mulatos libres y esclavos y abriéndose con posterioridad a los blancos. En estas cofradías se entremezclaban los elementos culturales y religiosos africanos con la doctrina cristiana, dando lugar a un progresivo proceso de sincretismo religioso que originará una aculturación de los afroamericanos. Es de destacar el papel mutualista de estas hermandades que financiaban, sobre todo, las ceremonias funerarias de sus miembros.

5-      Los cabildos de nación, a diferencia de las cofradías agrupan a los esclavos negros de primera generación (nacidos en África) en función de su lugar de origen y tienen una vocación más laica ya que no dependen de la autoridad eclesiástica. En estas organizaciones se conservaban los elementos culturales de las diferentes “naciones” de negros a través de la realización de bailes, fiestas etc. y también cumplían un papel mutualista al igual que las cofradías.

4. BIBLIOGRAFÍA

LAVIÑA, J. “Comunidades afroamericanas. Identidad de resistencia.”, Boletín americanista, 1998, pp. 139-151.

GUTIERREZ AZOPARDO, I.”Las cofradías de negros en la América Hispana. Siglos XVI-XVIII”

MENA GARCÍA, C.”Religión, etnia y sociedad: cofradías de negros en el Panamá Colonial” Anuario de estudios americanos, vol 57, nº1, 2000, pp. 137-169.

BOLÍVAR, N., “El legado africano en Cuba” Papers 52, 1997, pp.155-166.

ORTIZ, F., Los negros esclavos, 1988, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana.

AMORES CARREDANO, J.B., Histórica de América, 2006, Edit


[1] LAVIÑA, J. “Comunidades afroamericanas. Identidad de resistencia.”, Boletín americanista, 1998, pp. 139-151. Pág. 141.

[2] Ibidem, Pág. 141.

[3] LAVIÑA, J. “Comunidades afroamericanas. Identidad de resistencia.”, Boletín americanista, 1998, pp. 139-151., Pág. 142.

[4] Ibidem. Pág 145.

[5] Ibidem, Pág. 146.

[6] LAVIÑA, J. “Comunidades afroamericanas. Identidad de resistencia.”, Boletín americanista, 1998, pp. 139-151. Pág. 147

[7] GUTIERREZ AZOPARDO, I.”Las cofradías de negros en la América Hispana. Siglos XVI-XVIII”

[8] Ibidem, pág. 1

[9] MENA GARCÍA, C.”Religión, etnia y sociedad: cofradías de negros en el Panamá Colonial” Anuario de estudios americanos, vol. 57, nº1, 2000, pp. 137-169. Pág. 137

[10] GUTIERREZ AZOPARDO, I.”Las cofradías de negros en la América Hispana. Siglos XVI-XVIII”

[11] GUTIERREZ AZOPARDO, I.”Las cofradías de negros en la América Hispana. Siglos XVI-XVIII”

[12]GUTIERREZ AZOPARDO, I.”Las cofradías de negros en la América Hispana. Siglos XVI-XVIII”, pág. 3

[13] MENA GARCÍA, C.”Religión, etnia y sociedad: cofradías de negros en el Panamá Colonial” Anuario de estudios americanos, vol. 57, nº1, 2000, pp. 137-169. Pp. 161-166

[14] La gráfica y el cuadro han sido tomados del citado trabajo de Mena García, C., Páginas 163 y 165.

[15] MENA GARCÍA, C.”Religión, etnia y sociedad: cofradías de negros en el Panamá Colonial” Anuario de estudios americanos, vol 57, nº1, 2000, pp. 137-169. Pág. 162.

[16] MENA GARCÍA, C.”Religión, etnia y sociedad: cofradías de negros en el Panamá Colonial” Anuario de estudios americanos, vol 57, nº1, 2000, pp. 137-169. Pág. 154.

[17] GUTIERREZ AZOPARDO, I.”Las cofradías de negros en la América Hispana. Siglos XVI-XVIII”

[18] Ibidem, pág. 3-4

[19] MENA GARCÍA, C.”Religión, etnia y sociedad: cofradías de negros en el Panamá Colonial” Anuario de estudios americanos, vol 57, nº1, 2000, pp. 137-169. Pág. 157.

[20] BOLÍVAR, N. “El legado africano en Cuba” Papers 52, 1997, pp.155-166. Pág. 156

[21] Ibidem, Pág. 157

[22] Ibidem, Pág. 157

[23] BOLÍVAR, N. “El legado africano en Cuba” Papers 52, 1997, pp.155-166. Pág. 158.

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Cristianismo, una religión cada vez más necesaria

Vivimos en una sociedad donde prima la obtención de las mayores ganacias a costa de los demás, donde siempre se antepone de manera brutal el YO frente a los demás. Un mundo donde se vive sin conciencia, como cometas movidas por los vientos de la publicidad, de los medios de comunicación y de los políticos. Una sociedad donde la mayor aspiración es gastar el dinero en artículos que no necesitamos y, que encima, cada vez duran menos. Una sociedad donde el ayudar a los demás ha quedado pasado de moda, donde los chavales pegan a sus padre y profesores, donde no se respeta nada que no sea uno mismo. En definitiva, una sociedad sin valores claros y, desde luego, sin valores sanos.

Pero ante esto hay una solución, y es una institución que lleva ya funcionando unos cuantos años (unos 2000) y que, lenta pero segura, se va modernizando conforme a los tiempos manteniendo unos valores hoy tan necesarios. Y es que la doctrina del amor siempre esta de moda, o debería estarlo. “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”, un mensaje desde luego alentador donde los haya. Amar a los demás; pero, ¿qué es amar a los demás? Pues amar a los demás es dar mayor peso a los demás con respecto al YO. Evidentemente, el ego siempre va a estar por delante, es algo natural (el ego entendido como tal, el YO), pero el amor es algo para con los demás y, en consecuencia, no debe estar cerrado en uno mismo, debe expandirse. Y es que, esto del amor es algo virulento, se contagia como una plaga. En una cuadrilla si empiezas a repartir amor, se va contagiando entre sus miembros y llegará un momento en que habrá una armonía casi mística en el grupo. Pues esto es lo que debemos compartir con los demás para cambiar los valores (o la ausencia de ellos) de la sociedad. Y es que, hubo un hombre en Palestina que hace dos milenios se dedicó a predicar esta doctrina, y así acabó el pobre, dondo su vida por nosotros. El ser más puro, sin mayor fallo que los inherentes a su parte humana, fue sacrificado por los pecados del hombre. No debemos fallarle, hay que intentar mejorar como personas, cambiar el modelo de sociedad a través del amor y la caridad, el altruismo más puro.

Alguno me dirá que la Iglesia ha hecho mucho mal en la historia con la excusa de la religión (cruzadas, inquisiciones, abuso de poder…), pero es que la Iglesia es una institución divina pero formada por hombres y, como tales interpretan la buena noticia según el tiempo que les ha tocado vivir. Y no nos olvidemos, que la Iglesia ha estado mucho tiempo vinculada con el poder y eso da lugar a numerosos abusos y tratos preferentes. Pero como ya dijo alguien más listo que yo: “La Iglesia es casta y meretriz”. Casta por su carácter divino, instituida por Cristo y meretriz por sus integrantes humanos. Hay otra idea que no quiero que se me quede en el tintero, hay que mirar más allá de la Iglesia jerárquica, que es importante porque mantienen la dogmática de la fe católica y dirigen la institución además de otras atribuciones que ahora no puedo explicar. Hay que fijarse en todas las órdenes religiosas que rezan por nuestra salvación, que entregan su vida por nosotros; en los sacerdotes que atienden a las diferentes comunidades; y a los laicos, como un servidor que a través de su tiempo muchas veces de manera gratuíta, buscan mejorar la sociedad donde vivimos.

Espero que estas palabras hayan podido servir para plantear dudas sobre todas esas ideas preconcebidas que nos introducen los medios de comunicación sobre la Iglesia. La Iglesia es servicio a los demás y su mensaje, el amor, es cada día más necesario en la sociedad sin valores de hoy en día.

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Fumadores, los leprosos del siglo XXI.

Fumar es malo para la salud, hoy nadie lo duda. Aumenta nuestras posibilidades de desarrollar cáncer y otras enfermedades respiratorias, y encima nos deja el aliento con olor a chotuno y la piñata amarilla, algo que en el mundo actual, el mundo del escaparate personal, de la imagen exterior, se puede solucionar haciendote un blanqueado que te cuesta un ojo y parte del otro. Quede por delante avisado que yo no fumo y me da pena la gente que fuma por cómo malgasta su salud. Pero hay una cosa que ha costado siglos y siglos de lucha que es la libertad, asi que cada palo aguante su vela.

Esto que digo, me parece a mi, está bastante claro y no tendría ningun sentido malgastar el tiempo en ponerlo por escrito. Lo que me llama la atención es la legislación sobre la moral y las costumbres del gobierno ZP. Nos estamos acostumbrando a ver cuando paseamos por la calle colas de gente a la puerta de los bares fumando, como apestados. A simple vista, puede parecer que es algo perfectamente lógico y legítimo que los no fumadores no tengan que aspirar el humo de los fumadores. Pero eso es algo que los propios clientes que no son autómatas, pese a lo que quiere hacernos pensar el gobierno, pueden elegir. Elegir a dónde ir, a un bar de fumadores o a uno de no fumadores o, lo que me parece más lógico, a una zona de no fumadores de un bar mixto. Sin embargo, el todopoderoso Zapatero con su séquito de incompetentes se dedican a decir a un propietario hostelero si se puede o no se puede fumar en su bar. Nadie ha nombrado a el gobierno guardián de la moral, aunque pensábamos que con la educación para la ciudadanía lo habíamos visto todo. Ahora da un paso más; prohibe que se pueda fumar en los lugares públicos cerrados. Sin embargo, nos olvidamos de que los bares NO son propiedad del gobierno, por lo tanto Zapatero entra a legislar en la vida privada. Pensábamos hasta hace unas semanas que un propietario era LIBRE de hacer lo que quiera en su establecimiento, dentro de la legalidad. Bien, pues Zapatero ha ampliado esa legalidad de una forma ilegítima, puesto que el tabaco es un producto legal. Si tan preocupado está por nuestra salud, que prohiba su fabricación y distribución en vez de monopolizarla. ¡Quieto “parao”! Ahi está el problema, la pasta. Los gravosos impuestos sobre el tabaco son muy suculentos y, un aumento de ingresos colateral, el incremento de la solicitud licencias para terrazas en frente de los bares. Aqui como en tantos otros asuntos, el estado usa una doble vara de medir.

Al final, los fumadores se han convertido en los leprosos del siglo XXI, ya que tienen casi que esconderse para fumar. Y, aviso a navegantes, a saber cuál será el siguiente paso en la política intervencionista de Zapatero: no podrás fumar en tu casa ni en la calle, o lo que es más, cuántas veces puedes follar, con quién, etc. Si es que cuando se empieza a coartar la libertad todo se relativiza. Cuando un estado empieza a decir lo que está bien o está mal, cuando empieza a intervenir en las conciencias a través de adoctrinamientos, todo está servido.

Os compadezco compatriotas, por tener este chiste de gobierno.

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Airbourne, solo rock ´n´ roll

Me dispongo a escribir unas líneas sobre uno de los mejores grupos surgidos recientemente en el panorama musical. En una época en que las grandes discográficas estan al servicio de cantamañanas que venden su alma por un gran éxito de 2 meses, del que nunca más se sabrá, artistas que se asocian en una secta que lo único que busca es robar al pobre consumidor, el cual solo pide precios razonables ( hablo de la SGAE, por si alguien no se había enterado). En esta época surge un grupo que devuelve las ganas de gastarse unos euros en uno de sus discos. Ese grupo es Airbourne.

Y no es que estos chicos de Melbourne hayan inventado nada, su estilo es básicamente hard rock al más puro estilo AC/DC. Lo que ellos han conseguido es darle un toque nuevo, un toque que solo la juventud y las ganas de divertirse pueden darle. Y es que estos chicos tienen una energía en directo que te hace sacudirte involuntariamente, son como una corriente eléctrica que agita todos los huesos del cuerpo.

Airbourne editaron su primer EP en 2004 titulado “Ready to Rock”, disco que era una declaración de intenciones en toda regla. Puro rock ´n´ roll. Su primer LP fue editado en 2007 bajo el título “Runnin´ Wild”. Que decir de este disco, una obra maestra, cada canción es mas intensa que la anterior. Un dato importante que nos puede indicar la calidad de este grupo es que en la grabación del videoclip del single “Runnin´ Wild” colaboro el gran Lemmy Kilmister, bajista de la legendaria banda Motörhead. Con este disco ya fueron conocidos a nivel mundial, de hecho yo les conocí en esa época. Asistí a su actuación en el festival Kobetasonik ´08 con mucho interés y me dejaron alucinado con su actuación, lo mejor del día por encima de los estropeados Judas Priest. Recientemente, en marzo, sacaron su último disco, “No Guts, No Glory” donde siguen con su estilo hardrockero.

A causa de la erupción del volcán islandés se canceló el concierto de Airbourne en Bilbao, el cual estaba planeado para el 17 de abril. Una lástima, mi consuelo es que van a actuar en el Azkena Rock Festival de Vitoria junto a grupos tan afamados como Kiss y Bob Dylan. Espero con mucha ansia volver a verles.

Coloco aqui unos videos:

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Conformismo, consignas y estupidez; el pan nuestro de cada día.

Aprovecho mi primer posteo para agradecer a todo aquel que esté visitando mi blog, espero que sirva para revivir sentimientos, ideales, a favor o en contra, lo que sea con tal de hacer despertar a la gente del letargo conformista donde vive.

He aqui la viga maestra sobre la que se sustenta la sociedad, el conformismo, la impersonalidad; ¿dónde va Vicente?, donde va la gente. La mayoría de las personas que forman parte de este hormiguero secular no se plantea nada, ni siquiera las preguntas que son inherentes a nuestra existencia y a nuestro raciocinio: ¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, ¿existe Dios?, etc. Y es que, este es un tema capital y muy preocupante; hay gente que ni se plantea esas preguntas, ya me dará las respuestas Zapatero, o De La Vega, u Obama, que debe ser como la segunda encarnación de Cristo. Esas cuestiones tan personales, se diluyen en la “colectividad” que nos quieren inculcar. ” Individualismo suena a Liberalismo” diría cualquier demagogo barato. Cierto que la doctrina liberal se apoya en un individualismo feroz pero, a mi juicio, el ser humano es, ante todo individual. Hay que ocuparse antes de las cuetiones internas, luego ya irás a contárselo a tus amigos mientras tomais unas cañas. En el momento que perdemos la reflexión interna, perdemos la esencia más pura del ser humano. De nada sirve ser el más popular de la facultad si por dentro estás vacío. Y esto es la madre del cordero, es lo que quieren unos políticos que no ven personas soberanas, sino simples votos que se pueden comprar con 400 euros de propina, simples autómatas que reaccionan ante estímulos externos, sin ningun principio, ni valores, ni convicciones que guíen sus vidas. Estamos ante una deshumanización de la sociedad, precisamente por la propia naturaleza de la misma.

En este punto, hay que detenerse a analizar las consignas políticas, y voy a referirme a algo que me toca de manera más cercana, ya que vivo en Bilbao: el nacionalismo vasco. Sabiamente un amigo me dijo que el nacionalismo es una religión civil, donde Canaán es la Euskal Herria independiente y Abraham, el patriarca, es Sabino Arana. El tercer elemento que conforma la “Santísima Trinidad vasca” es el odio a todo lo español. Ese odio es la consigna a la que me refería, tras casi treinta años de oligarquía nacionalista en el poder, han conseguido que mucha gente de mi generación tengan rechazo a lo español, aún cuando sus antepasados cercanos (padres o abuelos) son de Burgos, Zamora, Galicia, Extremadura, etc. ¿Es algo natural o algo impuesto por estas oligarquías que quieren mantenerse en el poder indefinidamente? Realmente un chico de 20 años, cuyos abuelos son castellanos, ¿se siente agredido en su libertad o en su honor por el estado opresor?, más aún, el mismo chico de 20 años, con los cuatro abuelos vascos y el RH negativo, ¿se siente agredido? Yo, que nunca me he tragado esas consignas manidas y rancias de que el que se siente español es mas fascista que Primo de Rivera, nunca me he sentido atacado, es más, han conseguido que me sienta extranjero en mi tierra, y eso es algo repugnante. Como estas hay cientos y cientos de consignas de todos los colores políticos que buscan, como ya he dicho, crear percepciones adulteradas de la realidad para conseguir aumentar su séquito.

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