Cine

¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú.

 

En este post pretendo hacer un análisis de la película de Stanley Kubrick ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (1964), una ácida sátira sobre el temor nuclear propio del enfrentamiento entre EE.UU. y la URSS durante la Guerra Fría. Lo primero de todo, quiero avisar a los lectores que en este post hay SPOILERS sobre la película y, lo recomendable, es verse la película y después leerse la crítica, aunque si lo hacéis al revés, tampoco pasa nada. El grueso de la información de la crítica lo he tomado de un artículo sobre “La diplomacia atómica en la Guerra Fría y Estados Unidos” de mi profesora de mundo actual Coro Rubio.

El título original de la cinta era “Doctor Strangelove or How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb”, es decir, Doctor Strangelove o cómo aprendía a dejar de preocuparme y a amar a la bomba. Por tanto, el título original ya nos muestra la temática del film, la lucha atómica. La película empieza con la orden de un jefe de base aérea estadounidense, Jack Ripper (Sterling Hayden), para que los bombarderos B-52 de su escuadrón que están volando cerca de la URSS, bombardeen con armamento nuclear los objetivos en Rusia. La causa de esta orden es el temor que tiene este loco general a la fluorización del agua, teoría de la conspiración que se difundió realmente entre algunos sectores de la población estadounidense, por la cual, se contaminaban los fluidos corporales. Este complot, cree Ripper es el que ha provocado su impotencia, la cual explica Kubrick con la metáfora del puro fálico que fuma en todo momento.

El plan R que pone en marcha Ripper supone que los aviones quedarán incomunicados para evitar órdenes enemigas que provoquen la confusión, y la única manera de mandarles un mensaje es empleando un código de tres letras que sólo Ripper sabe. El general Mandrake (Peter Sellers) de la RAF británica, es la antítesis de Ripper e intentará descifrar dicho código para hacer regresar a los aviones. Para agravar la situación, los soviéticos han creado un dispositivo (arma definitiva) que mandará un ataque nuclear contra EE.UU. en el momento que una bomba toque el suelo.

El presidente de EE.UU., Muffley (también Peter Sellers) se reúne con los generales del Pentágono para solucionar la situación. Entre los generales esta “Buck” Turdgison (George C. Scott), también se encuentra presente el embajador soviético y un tétrico científico nuclear exnazi en silla de ruedas, el Doctor Strangelove (Otra vez Peter sellers). La película transcurre en tres escenarios paralelos: la base aérea de Burpelson, el interior de un bombardero B-52 y el Pentágono. La película es una expresión del miedo a la guerra nuclear, a la carrera de armamentos y a la tecnificación de la guerra. Nos muestra el poder oscuro de la ciencia y los problemas en la relación de poder político y poder militar a través de las discusiones entre el presidente Muffley y el general Turdgison.

Los nombres de los personajes de la película son metafóricos. El científico exnazi cambió su nombre alemán por el de Strangelove, “amor extraño”, referido por su amor a la bomba atómica, a la destrucción. El nombre del general Jack Ripper se refiere al psicópata más famoso, Jack el destripador (Jack the Ripper) y el nombre del general Mandrake hace referencia a un mago de un cómic de los años 30 que consigue salir de los problemas en los que se ve envuelto gracias a la magia. Aunque consigue averiguar el código de 3 letras para contactar con los bombarderos y dar la contraorden, el bombardero pilotado por el mayor Kong (de King Kong) debido a una avería no recibe el mensaje, dirigiéndose directamente a atacar el objetivo. El mayor Kong es el prototipo del hombre duro americano tejano, que cuando le ordenan el ataque se pone un gorro vaquero y acaba cayendo a horcajadas con la bomba gritando en éxtasis de alegría como si cabalgase en un rodeo.

El nombre del presidente Muffley hace referencia a los órganos sexuales femeninos, feminizándolo y rebajándolo a la debilidad y la complacencia reflejada en las conversaciones con el premier soviético Kissov (de kiss, beso) y en contrapunto al apodo “buck” (macho) del general Turdgison, asociando la virilidad y la fuerza con el estamento militar. Este general representa el fanatismo y brutalidad de este estamento. Pero el miedo a la guerra nuclear no es lo único que refleja Kubrick, este miedo se extiende a la progresiva mecanización de la guerra y a la pérdida de su control por parte de la mano del hombre.

Una vez asumido que el avión del mayor Kong va a realizar el ataque y que se disparará el “arma definitiva” provocando una destrucción total que dejará inhabitable la tierra durante 100 años, se plantean como hacer subsistir la raza humana. El doctor Strangelove explica al presidente que tendrán que refugiarse en unas minas a varios kilómetros de profundidad una parte de la población estadounidense que será elegida, una vez más, por una máquina que elegirá a los mejores y más fértiles. Aquí observamos aflorar la ideología nazi de superioridad racial.

Este curioso personaje, al que se le dispara el brazo continuamente  haciendo el saludo nazi y que confunde “mi presidente” con “mein fuhrer” y que está tan fascinado con la destrucción y la muerte que el ataque nuclear le revitaliza y se levanta de la silla diciendo al presidente “mein fuhrer, puedo andar”. Este doctor suelta una frase que no tiene desperdicio en la que se refiere a la disuasión que produce la escalada armamentística nuclear. “La disuasión es el arte de producir en la mente del enemigo el miedo a atacar.” Otra frase genial del general Jack Ripper define perfectamente la imagen del poder político que tiene el estamento militar. Citando a Clemenceau dice “la guerra es demasiado importante para dejarla en manos de los generales. Cuando dijo eso hace cincuenta años pudo tener razón, pero hoy día es demasiado importante para dejársela a los políticos. No tienen ni tiempo, ni conocimientos, ni aptitudes para dedicarse a la estrategia”.

Habría muchas cosas más que se pueden comentar sobre esta película, plagada de detalles y guiños muy curiosos pero sería alargarme demasiado. Por ello, os remito al artículo del que he extraido el grueso de la información.

Rubio Pobes, Coro: LA «DIPLOMACIA ATÓMICA» EN LA GUERRA FRÍA Y ESTADOS UNIDOS. ¿TELÉFONO ROJO? VOLAMOS HACIA MOSCÚ.

Categorías: Cine, Historia | 1 comentario

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